17 de marzo de 2014

Anna Domènech: “Los informativos de Canal 9 eran una extensión del gabinete de prensa de la Generalitat”

Anna Domènech en Istambul, cubriendo para Canal 9 la Final Four de la Euroliga de Baloncesto 2012.

Anna Domènech en Estambul, cubriendo para Canal 9 la Final Four de la Euroliga 2012

 

Anna Domènech (@tauroneta) sabe bien de lo que habla. La periodista entró por oposiciones en la sección de economía de la redacción de informativos de Canal 9, en el año 1989, el primero de la radiotelevisión pública valenciana. Por motivaciones políticas, la dirección general la apartó de los informativos y la trasladó al canal subsidiario de la televisión, Punt 2. “Me tomé bien el cambio”, narra. “Huí de una información hipermanipulada, llena de esbirros del PPCV”. Afiliada a la Intersindical Alternativa (IAC), fue miembro del primer Comité de Redacción de la Televisión Valenciana (1996), un modelo de defensa colectivo importado del diario El País: se trataba de la primera experiencia de una televisión pública. En 1999 volvió a los informativos de Canal 9 como redactora de deportes. Su nombre estaba entre los mil que formaban parte del ERE de extinción de RTVV, decretado por el gobierno autonómico el febrero pasado y declarado ilegal por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV). Su discurso destila impotencia por tantos años de lucha contra la intromisión partidista en los medios públicos valencianos. RTVV era una barra libre al servicio de los populares valencianos: Domènech nos cuenta que, el día del fallo del TSJCV por la readmisión de los trabajadores, la exdirectora de la radiotelevisión, Rosa Vidal, tuvo que esperar en el despacho de Presidencia a que Alberto Fabra filtrara el cierre de RTVV al periódico El Mundo. Sin que se le hubiera sido comunicado previamente.

 

Si piensas en Canal 9, ¿qué palabra se te pasa por la cabeza?

Despilfarro y manipulación.

 

¿Has tenido que renunciar a principios deontológicos de la profesión periodística trabajando en Canal 9? 

Yo no he renunciado a ningún principio. Antes he impuesto mi criterio que renunciar a lo que yo debía ejercer como periodista. Mis principios siempre han sido los mismos, des del primer día al último. Me he negado a cualquier injerencia que traspasase al ámbito profesional, del estilo ocultar información o contarla de otra manera. Siempre he procurado ser honesta con lo que yo creía que era noticia, y cuando no ha sido así, ni mi nombre ni mi voz los he puesto a servicio de una información de la que yo no era responsable. Dejé de firmar a partir de 1996.

 

¿Sobre qué no has podido informar a la ciudadanía, debido al control político de Canal 9, y que se necesitara saber?

Cuando empecé en la redacción, en la sección de economía, mandaba el Partit dels Socialistes del País Valencià (PSPV). No es que me ordenaran desinformar, pero sí que querían que distorsionara un poco lo que a ellos no les convenía que se supiera correctamente. Me estoy refiriendo a que en esa época se desarrolló la crisis económica de los noventa, con Felipe González en el gobierno central. Ellos siempre buscaban la parte positiva de unos datos que cada vez eran más negativos, como el incremento del paro. Si bien el titular era que los desocupados eran cada vez más, no podía tirar por otro sitio y adornar la información diciendo que lo que estaba aumentando eran los contratos. Luego, en el primer gobierno autonómico del Partido Popular (PPCV), fui a cubrir una manifestación -que aparece en bastantes informes– de agricultores valencianos en confrontación con los franceses por la Política Agraria Comuna (PAC). Fue una convocatoria en la que todos los partidos asistieron menos el PPCV. En la frase final de la noticia locuté que la única formación ausente era la que estaba al gobierno. Emitieron la noticia habiendo suprimido esa parte. Me enfrenté con el jefe de informativos y allí ya me saltaron las alarmas: preveía que nos iban a quitar del medio.

 

¿Los cambios de jefes de informativos iban a caballo de los cambios en el gobierno de la Generalitat?

Sí, siempre se han producido conforme a cambios en el gobierno. Y estamos hablando de que desde el año 1995 solo ha gobernado el PPCV en la Generalitat. Algunos directivos habían durado un poco más allá de la legislatura, pero luego llegaba el amigo de turno que quería estar al mando de las informaciones, dispuesto a recibir órdenes expresas del Palau de la Generalitat. Pero la mayoría de cargos subalternos de las direcciones de informativos era gente de la propia casa.

 

¿Qué significó para vosotros los trabajadores la implementación del comité de redacción de Canal 9?

Fue un paso muy importante. De alguna forma los periodistas de la redacción se sintieron protegidos ante abusos profesionales y personales. Las direcciones justificaban injerencias con malos modales sin valorar que en la redacción había periodistas capaces de saber lo que era y no era noticia. El comité pasó a ser el protector y el garante de la defensa de la libertad profesional y del trato personal que se recibía en la redacción. También sirvió para denunciar públicamente con informes –presentados incluso en las Cortes valencianas– todas las injerencias políticas que se sufrían, todas las consignas que se recibían, todas las manipulaciones que se realizaban. Con el comité en la redacción habría una mosca cojonera (sic) que les sacarían cada año los colores al director de la televisión y al jefe de informativos.

 

Por lo que se desprende de los informes, las sucesivas jefaturas de informativos incumplían el estatuto de la redacción.

El estatuto exponía que los cargos superiores e intermedios de la redacción tenían que pasar por la votación de los trabajadores –importamos el modelo de la redacción de El País. Ningún candidato aprobó en el escrutinio. Incumplían y pasaban de las recomendaciones a la hora de seleccionar profesionales de valía, con una reconocida independencia. Entonces, daba igual que emitiésemos informes, daba igual que cada mes nos reuniésemos con el jefe de informativos… Nos hicieron el mismo caso que a la Sindicatura de Cuentas: desde el 2003 lleva denunciando la quiebra de Canal 9.

 

¿La inviabilidad económica de Canal 9 es verdad o mentira?

Es mentira y se ha demostrado. He de recordar las palabras de la última directora que ha tenido Canal 9, Rosa Vidal. En una entrevista reconocía la viabilidad de la empresa. RTVV no era inviable por la plantilla, lo era a causa del endeudamiento al que nos habían llevado las diferentes direcciones generales impuestas por el PPCV des de la Generalitat. La Generalitat autorizó por ley en el 2000 que Canal 9 se endeudara hasta niveles insostenibles.

 

 

¿Eso sentenció la radiotelevisión pública?

¡Eso ha sido su condena de muerte! Eso junto a una mala gestión, una mala praxis y un desfalco absoluto. Con el cierre la deuda no desaparecerá, los valencianos tendrán que seguir pagándola sin su televisión hasta el 2030. Con una buena gestión RTVV habría sido viable.

 

¿Cómo han sido estos diez años de lucha por RTVV?

En 2004 los trabajadores tumbamos, a través de una movilización y el apoyo de los sindicatos, la eventual privatización de radiotelevisión valenciana, ideada por el gobierno de Eduardo Zaplana. A partir de ahí, las presiones hacia los trabajadores contratados -dos tercios de un total de 1.600 empleados- se hizo real, les pusieron la espada de Damocles encima. Mucha gente que se manifestó en contra de la privatización fue echada a la calle, y esto generó miedo entre los que se quedaron. Desde la Intersindical conseguimos imponer votaciones secretas en el comité de empresa, así llegó a ser la organización con más apoyo dentro de la radiotelevisión. La dirección general llegó a crear dos sindicatos verticales para contrarrestar la fuerza de la Intersindical en las mesas. Además, CCOO y UGT tuvieron un comportamiento muy erróneo a la hora de defender los trabajadores.

 

¿Los informativos tenían una función verdaderamente informativa?

No. Esto se denunciaba desde el gobierno autonómico socialista, pero con el popular llegamos a una banalización inimaginable. Se ignoraba la información política o los acontecimientos negativos que involucraban a la Generalitat. Los informativos se convirtieron en una extensión de los gabinetes de prensa de las consejerías y de Presidencia. Los informativos eran una mera correa de transmisión de sus quehaceres. Cuando Francisco Camps fue citado a declarar por el caso de los ‘trajes’, en Canal 9 se vendió algo parecido a un mitin. La gente no entendía si Camps entraba en el tribunal porque estaba bajo investigación judical o porque iba a saludar a unos amigos. No se ha tratado la realidad social y política del País Valencià en la televisión durante estos últimos años.

 

¿Perder la confianza de la ciudadanía es el precio de obedecer?

Los trabajadores que colaboraron con la degradación de este servicio público, y que ahora los echan como nos echaron a los compañeros críticos desde el primer día, se alejaron del público objetivo. Canal 9 hacía unos informativos alejados de la ciudadanía. Es comprensible que haya gente que hoy justifique el cierre alegando el gasto de dinero por decir tonterías en televisión. Pero ahora, cuando se cierra Canal 9, ningún medio les va a contar a los de Alicante lo que pasa en Valencia, o a los de Castellón lo que pasa en Alicante. El perjuicio del cierre de Canal 9 va a ser la pérdida de un medio de proximidad y con lengua propia.

 

No obstante, ¿te ha sorprendido la reacción de una sociedad infra representada en la televisión pública?

Me ha sorprendido, sí. Pero la sociedad no reacciona por el producto televisivo de Canal 9, ya que no daba una información aséptica para levantar una ciudadanía política. La sociedad protesta por la desposesión de un derecho democrático, el de acceder a un servicio público de información recogido en nuestro estatuto de autonomía.

 

 

Deja un comentario