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23 de mayo de 2014

Bélgica busca su tercera vía

Eduard Ribas

 

Vart de Wever, presidente del NV-A, en el congreso de los nacionalistas flamencos

Bart de Wever, presidente del N-VA, en el congreso de los nacionalistas flamencos

 

Dos comunidades enfrentadas comparten un mismo Estado en el corazón de Europa. Se trata de Bélgica, un país dividido entre flamencos y valones, entre neerlandeses y francófonos.  Una paradójica nación que trata de unir a un continente entero pero que resulta ser incapaz de acomodar sus diferencias internas. El próximo 25 de mayo los comicios regionales, federales y europeos convergen en un mismo día. Se abrirá entonces una nueva etapa en la que Bruselas concentrará una mayor soberanía europea pero perderá gran parte de sus competencias como capital belga.

Hacia una confederación de dos Estados

La madre de las elecciones. Así llaman los belgas a unos comicios en los que la independentista Nueva Alianza Flamenca (N-VA) pondrá toda la carne en el asador. Su nueva hoja de ruta por primera vez entona una melodía confederal que llevaría al Estado belga a ceder la práctica totalidad de sus competencias a las dos regiones de Flandes y de Valonia. A la práctica, Bélgica solo tendría algo que decir en cuestiones de Defensa y mantendría la monarquía a nivel simbólico. Los independentistas flamencos tienen un diáfano objetivo: desmantelar el Estado belga y reducir el poder de Bruselas a su mínima expresión.

 

La Nueva Alianza Flamenca, partido más votado en Bélgica, quiere reducir el poder de Bruselas a su mínima expresión

 

El cambio de federación a confederación belga no es simple nomenclatura. Este enésimo proceso descentralizador pasa por suprimir el cargo de primer ministro de Bélgica, actualmente en manos del socialista valón Elio Di Rupo. Desde la N-VA plantean un gobierno de solo seis ministros – ahora lo forman 12 carteras- tres de los cuales deberían ser flamencos y los otros tres valones. Además estos cargos deberían ser refrendados por los parlamentos y gobiernos de Flandes y de Valonia.

El Legislativo tampoco esquivaría su forzoso adelgazamiento. Según el proyecto de los nacionalistas de Flandes, no solo desaparecerá el Senado sino que además, la Cámara de Representantes de Bélgica sufrirá una liposucción pasando de los actuales 150 escaños a 50 parlamentarios. Obviamente también repartidos a partes iguales entre las dos comunidades de la supuesta confederación belga.

Esta nueva Bélgica deseada por los flamencos está claramente inspirada en el diseño institucional comunitario. Se crearía un Consejo Belga formado por el presidente valón y el presidente flamenco así como un Consejo de Ministros. Instituciones calcadas a las de la Unión Europea, pues el objetivo es lograr la máxima autonomía de las regiones como ocurre en la UE.

Bruselas, el eterno dilema

El único lugar donde la convivencia entre valones y flamencos es plena, es en la capital. El área metropolitana de Bruselas goza de una administración regional propia donde, pese a que la mayoría de población es francófona, tanto el francés como el neerlandés son lenguas oficiales. Sin embargo, los nacionalistas flamencos no están dispuestos a renunciar a dicha ciudad. En su programa la N-VA reconoce que Bruselas  es “el motor de la economía flamenca junto a los puertos de Flandes” además de su “ventana al mundo.”

 

Los bruselenses deberán escoger si quieren registrarse a la seguridad social de Flandes o a la de Valonia

 

Por lo que en su propuesta confederal plantean una Bruselas en tierra de nadie. Serían los mismos ciudadanos bruselenses quienes deberían escoger entre Flandes y Valonia para recibir servicios públicos como la seguridad social. Tampoco hay que olvidar que en la frontera belga con Alemania, vive una comunidad germánica que tiene el alemán como su lengua oficial. La confederación que desean los nacionalistas flamencos tendría que asegurar también la representación parlamentaria de esta pequeña comunidad de 75.000 habitantes.

 

Zonas lingüísticas de Bélgica

 

¿Solución definitiva o un paso hacia la secesión?

Algunos analistas y medios de comunicación como El País han interpretado la propuesta confederal de los nacionalistas flamencos como una renuncia a la independencia. Y no han faltado las jugosas comparaciones con el proceso soberanista de Catalunya. Pero en su página web, la Nueva Alianza Flamenca no deja lugar a dudas: “Nuestro objetivo final es que Flandes sea un Estado independiente dentro de la Unión Europea en un proceso gradual y democrático”.

La N-VA no ha dejado de ser independentista. Pero sí que ha abrazado el pragmatismo en un contexto poco favorable a la independencia. Ni la mayoría de los flamencos está a favor de la secesión ni nada indica a que una Flandes independiente pudiera integrarse automáticamente a la Unión Europea – la N-VA se declara europeísta-. Por lo que su propuesta confederal es un modo de lograr una autonomía plena sin tener que asumir grandes riesgos.

La propuesta de los nacionalistas flamencos es un modo de lograr la independencia sin tener que salir de la Unión Europea

Bélgica, un experimento inaudito

Muchos temen que las federales de mayo supongan el fin de Bélgica. Quizás el fin de este país viene consumándose desde la reforma constitucional de 1993 y su primer artículo “Bélgica es un Estado feredal formado por regiones y comunidades”, que abrió la puerta a un sinfín de demandas territoriales. O incluso mucho antes, cuando en 1830 de la secesión de Holanda se creó un Estado de dos pueblos que hablaban lenguas distintas y solo les unía el catolicismo.

Un país en el que la población no habla el mismo idioma – generalmente los francófonos no entienden el neerlandés ni viceversa-, escuchan música diferente, leen periódicos distintos y ven televisiones opuestas, está condenado a tener dos sistemas de partidos diferenciados. No existen candidaturas a nivel federal. En Flandes se presentan unos partidos y en Valonia otros.

 

Según el Gran Barómetro de Le Soir, los independentistas ganarían en Flandes y los socialistas en Valonia

Según el Gran Barómetro de Le Soir, los independentistas ganarían en Flandes y los socialistas en Valonia

 

La Región Flamenca, más poblada y próspera que Valonia, tiende hacia la derecha. La N-VA, independentista, republicano y económicamente liberal tiene un dominio incontestable en Flandes y por extensión es el partido más votado en Bélgica. Sí, un partido que defiende la partición es el más votado en el país -aunque solo con un 20%- . Al otro lado del ring, los cristiandodemócratas de la CD&V y los independentistas xenófobos del Vlaams Belang.

Valonia, que antaño fue el motor de Bélgica pero que hoy arrastra mayores cifras de desempleo, se decanta por la izquierda. Los valones deben luchar contra la imagen de región subsidiada que venden sus vecinos flamencos. El Partido Socialista (PS) es la formación más votada aunque sufre un desgaste por el hecho de gobernar. El otro gran partido valón es liberal-conservador MR.

Los nacionalistas flamencos creen que Valonia es una región vaga y subsidiada

Ante un entramado tan complejo no es difícil de imaginar que se desate el caos a la hora de formar gobierno. En 2010  los independentistas flamencos ganaron las elecciones, pero no iban a llegar muy lejos con 27 diputados de 150 parlamentarios. Y hasta ahora Bart de Wever, líder de la N-VA, tampoco ha puesto demasiado empeño en asaltar el poder federal. El resultado final fue un año de vacío de poder – el más largo visto en Occidente-  y negociaciones para formar gobierno que se saldaron en una coalición de seis partidos liderada por el primer ministro socialista Elio Di Rupo.

En tan solo tres meses este periplo telenovelesco volverá a empezar. Y otra vez se destapará la caja de los truenos de un Estado en el que una parte importante de la población ni cree ni creerá. Es muy alta la posibilidad de otra descentralización, si no es la confederación de la N-VA será algo similar. Pero llegará un momento en el que ya no quede nada más por descentralizar. Entonces será cuando lo único belga que quede en Bélgica sea el Rey.

Una Respuesta

  1. […] sino también partidos regionales como Esquerra Republicana, el Bloque Nacionalista Gallego o los independentistas flamencos que podrían ganar las elecciones en Bélgica. Sin embargo, las encuestas no auguran demasiadas alegrías al conjunto de la izquierda alternativa […]

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