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9 de enero de 2016

Las dos caras del descenso del desempleo

Adrián Caballero
tribuna-paro

Desciende el número de parados, pero la calidad de los contratos es cada vez peor / Ilustración: Tinta Fina

 

Los últimos datos del desempleo, ofrecidos este pasado diciembre, parecen dejarnos buenas noticias: el número de desempleados desciende en más de 14.000 y es el mejor mes de noviembre desde 1995. Aunque algunos puedan pensar que estos sí son “brotes verdes” y no lo que anunciaban Obama y Zapatero hace unos años, la realidad es bien distinta. Al menos la realidad de las familias en su día a día.

Primero, fijémonos en las afiliaciones a la Seguridad Social. Este dato nos muestra cuántos españoles cotizan con su trabajo, sea como trabajador contratado o como autónomo. Mientras que los parados descienden en más de 14.000, las afiliaciones a la Seguridad social solo crecen en 5.000 personas. ¿Qué quiere esto? Mientras que 14.000 personas abandonan la cola del INEM, tan solo 5.000 aparecen como contratadas en alguna empresa o se han dado de alta como autónomas. ¿Y el resto? Se cansó de esperar, se marchó al extranjero o encontró, con mucha suerte, un trabajo que no cotiza, es decir, un trabajo ‘en negro’. De momento, en conclusión, sabemos que la felicidad por el descenso de parados ha de ser relativa.

 

MÁS TEMPORALIDAD, MENOS JORNADA

Hablemos ahora de aquellos que han conseguido realmente un trabajo. Su situación es claramente mejor a cuando no tenían ocupación, aunque los datos nos indican que la calidad del trabajo se está deteriorando, y mucho, en España desde la reforma laboral del Gobierno Rajoy en 2012.

Más del 90% de los nuevos empleos son contratos temporales, lo que indica que cada vez menos las empresas apuestan decididamente por un empleado y aprovechan las facilidades de contratación y despido para contratar de forma temporal a un empleado, despedirlo en poco tiempo con comodidad y decidir si contrata a otro (sin pagar demasiada antigüedad en la empresa a ninguno) o no cubre la vacante. ¿Se reduce el paro? Claro, pero provocando que, incluso con trabajo, en España una persona siga siendo pobre.

 

Las multinacionales, quienes más empleo han creado en los últimos años, piden aún más flexibilidad del mercado laboral español

 

Seguimos con las malas noticias: cada vez más, los contratos son a jornada parcial. Esto es: las empresas encuentran más facilidades para contratar a más trabajadores a tiempo parcial, creciendo en los últimos meses este tipo de contrato y reduciéndose el de tiempo completo. Como analizaron el pasado martes en El Intermedio de La Sexta, “ahora la gente se conforma con un contrato temporal a jornada completa”, como si aspirar a más fuera harto complejo. “La reforma de Rajoy quería terminar con la dualidad de contratos [fijo/temporal] y lo ha conseguido: ahora casi todos son temporales”, comentaba Iago Neguerela, inspector de trabajo, en el programa conducido por El Gran Wyoming.

El pasado 26 de noviembre Eduardo Martínez Abascal, profesor de ESADE, publicaba en El Periódico un artículo donde defendía que “el único creador neto de empleo en España entre 2002 y 2012 han sido las multinacionales” (empresas de más de 250 trabajadores). Preocupante dato si tenemos en cuenta que son este tipo de empresas las que han declarado en repetidas ocasiones que lo que hace falta en el mercado laboral en España es mayor flexibilización y que el trabajador “no dependa de una sola compañía”. Una fórmula ésta que encaja con la de un trabajador con distintos pequeños trabajos, al estilo de los criticados minijobs alemanes.

Parece demostrado que sí se crea empleo neto en España por primera vez desde la crisis y que se va reduciendo la lista de parados –aunque de forma lenta-. Incluso parece que Mariano Rajoy está dispuesto a estudiar una ayuda de más de 400 euros para los parados de larga duración que, para más dramatismo, no reciben ninguna ayuda en un 50% de los casos. Aun así, también se demuestra que el empleo creado es de peor calidad y que en España tener un trabajo no elude a las familias del riesgo de pobreza.

 

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