27 de diciembre de 2013

El hurto ideológico de Merkel

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Suenan trompetas de victoria en el número 8 de Kingelhöferstraβe. El moderno edificio berlinés que alberga la sede de la CDU festeja la reelección de Merkel como canciller. Son muchos los ingredientes que han situado a la lideresa alemana en un arrollador tsunami demoscópico, pero entre ellos destaca su ineludible habilidad para desarmar a la oposición sustrayéndole sus propuestas.

Es cierto. La economía alemana empieza a dar importantes signos de recuperación. También lo es que Angie (así la apodan sus seguidores) proyecta una atmósfera de talante y serenidad que cautiva a los alemanes. Algo que contrasta con su endeble rival de campaña, Peer Steinbrück, salpicado por constantes meteduras de pata, un carácter antipático y un débil apoyo por parte de su propio partido. Pero éstos no son los únicos méritos que aseguran cuatro años más a la actual inquilina de la cancillería federal.

 

Merkel trata de absorber las propuestas de la oposición, adaptarlas y relanzarlas bajo su propia marca

 

Hay que atender a las promesas de los democristianos para darse cuenta de que Merkel juega un tacticismo que le cosecha buenos resultado. Plantea un programa de bajas expectativas a la espera de absorber las propuestas de la oposición, adaptarlas y relanzarlas bajo su marca propia. Vendría a ser una especie de “made by CDU”. De este modo, su formación abarca un amplio espectro ideológico que condena a los demás partidos, desarticulados de su seña de identidad, al extremismo político.

Pimero a por los Verdes, luego el SPD

Hace cuatro años, Merkel ya dejó en jaque a la formación ecologista Los Verdes (Die Grünen) al hurtarles su propuesta estrella: el fin de la energía nuclear. Y ahora que afronta su tercer mandato, la canciller no está dispuesta a dejar margen al SPD en la defensa de la justicia social. Así pues, ha arrebatado a los socialdemócratas la promesa de desgravar a las familias que tuviesen hijos. La canciller quiere aumentar las pensiones a las madres que hayan dejado de cotizar para cuidar de sus niños.

Pero lo que más llama la atención es cómo los conservadores democristianos de Merkel se han sumado ahora al apoyo del matrimonio homosexual. Y es que la canciller tiene preparado un borrador, a instancias del Tribunal Constitucional, para equiparar las ventajas fiscales de las uniones civiles entre personas del mismo sexo con las de los matrimonios tradicionales. El SPD pierde otra de sus históricas reivindicaciones. Ante esto, lo lógico sería que los socialdemócratas de Steinbrück buscasen distanciarse del programa de la CDU. Pero no es así y la verdad es que poco tienen que reprochar a Angela Merkel.

El SPD ha apoyado en el Bundestag todos los rescates europeos que ha propuesto el gobierno alemán a desdén de la opinión pública. El SPD fue el partido que introdujo los mayores recortes sociales de la Alemania moderna. El SPD ha perdido en manos del Partido Pirata la oportunidad de abanderar la lucha contra el espío cibernético de la NSA norteamericana a usuarios alemanes. E incluso el SPD mantiene la misma cautela que la canciller ante una posible intervención militar en Siria. Ante este panorama, el escenario más optimista para los socialdemócratas sería, aunque lo nieguen, una gran coalición con la por ahora imbatible Angela Merkel.

 

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