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9 de enero de 2016

Ignacio Escolar: “Hasta que no llegó Internet no sabíamos quién era el lector ni qué pensaba”

Adrián Caballero
Ignacio Escolar en el Col·legi de Periodistes de Catalunya durante la entrevista / Foto: José Luis G. Galarzo

Ignacio Escolar en el Col·legi de Periodistes de Catalunya durante la entrevista / Foto: José Luis G. Galarzo

 

En colaboración con Wikidiari
Todas las fotos que José Luis G. Galarzó realizó, pinchando aquí

Ignacio Escolar es uno de esos periodistas que transmiten optimismo, ganas e ilusión en una época en que los del sector necesitamos de esas tres cosas. Nacido en Burgos hace 39 años, Escolar ha sido director de Público y desde hace casi dos años el fundador, director y editor de eldiaro.es, una publicación digital que crece como la espuma (tanto en suscriptores como en periodistas en la redacción) y que supo aprovechar, según el mismo Escolar explica, el momento del hundimiento del diario Público, que dejó para su diario y otros muchos un espacio no cubierto en los kioscos y muchos profesionales con ganas de hacer periodismo “a pesar de todo”. El periodismo es su pasión y, además, le viene de familia -su padre, Arsenio Escolar, es director de 20 Minutos-. “Si me tocara la lotería no me jubilaría, contrataría a tres periodistas más”, dice.

 

¿Cómo valoras el camino seguido por eldiario.es en estos casi dos años de vida?

Estamos muy contentos, la verdad. Ha sido un recorrido más positivo de lo que nos esperábamos. Cuando lo lanzamos, sabíamos que había posibilidades de salir adelante y que había lectores suficientes para mantener una publicación con nuestra posición editorial y con nuestra manera de entender el periodismo pero hemos quemado etapas mucho más rápido de lo que esperábamos. Empezamos siendo 12 personas en la redacción y ahora somos 27. Hemos tenido que cambiar de redacción tres veces por falta de espacio y quizás haya una cuarta en el próximo año. Tenemos 8.000 socios de pago. El mes de mayo lo cerramos con 4,1 millones de usuarios únicos en un mes.

Estamos en beneficios, aunque no los repartimos. Ese dinero que va sobrando cada mes lo gastamos en aumentar la redacción y la red de colaboradores, así como mejorar nuestras coberturas y abrir secciones nuevas.

 

¿Cuál crees que es la razón para que en este corto espacio de tiempo hayáis conseguido suficientes ingresos y suscriptores en un clima de preocupación en el mundo del periodismo?

Creo que son diversos factores los que lo explican. Por un lado influyen la crisis de la prensa actual y por otro el de la prensa en papel. Nosotros somos fruto de la crisis del papel: creamos el periódico, en parte, tras el hundimiento del diario Público en papel, donde estábamos gran parte de la redacción. Pero de las cenizas de Público también surgieron Infolibre, Alternativas Económicas, Mongolia, Materia, Líbero, La Marea

Creo que nos ha ido bien porque había un espacio no atendido en el kiosco desde el cierre de Público en papel. La prensa española en papel es mucho más conservadora de lo que lo es la sociedad española. Esto se ha visto en las últimas semanas, por ejemplo, con el debate sobre la abdicación del Rey y el futuro de la monarquía. No nos engañemos, todas las encuestas dicen que España es más monárquica que republicana pero hay un 35-40% de la sociedad que es republicana. Pues si ibas al kiosco, la monarquía era unánime. Esto es un ejemplo donde la prensa en papel no atiende a toda la sociedad española. Y cuando una parte de la sociedad que no está atendida, existen espacios para hacer nuevos periódicos.

 

De Público surgen siete u ocho periódicos y, gracias a Internet, el número de medios va creciendo constantemente. Pero no todos tienen el éxito que habéis tenido vosotros. ¿Crees que hay alguna clave, alguna tecla especial que tocar?

Hay factores que nos han ayudado mucho, más allá de haber acertado con el momento y el modelo. Hemos hecho muy bien, creo, la parte de las redes sociales. Una de las claves de nuestro crecimiento es el cómo hemos gestionado las redes sociales de eldiario.es. También partíamos con condiciones favorables al poder juntar a una serie de periodistas y columnistas que, previamente, ya tenían sus lectores y seguidores en Twitter. Con la tecnología también hemos tenido suerte. Eldiario.es funciona con Bitban, otra empresa de la cual soy socio, cuya tecnología nos ha ayudado bastante.

Hemos acertado sobre todo en momento y modelo como he comentado. Eldiario.es es un dominio que yo compré en el año 2005. Antes de Público ya tenía en mente poner en marcha algún día eldiario.es. De hecho, hubo problemas para registrar la marca Público y ofrecí el dominio de eldiario.es. Cuando en el 2009 salí de la dirección de Público y me quedé como colaborador, empecé a realizar los primeros bocetos, a nivel diseño y a nivel empresarial, cómo sería el futuro eldiario.es. En ese momento no lo llevé a cabo pensando que no era el momento adecuado y cuando, ante el cierre en papel de Público, me animé a hacerlo, me ayudó el momento. Había mucha gente, tanto a nivel lector como a nivel de profesionales, que se quedaron sin un modelo de periodismo y supimos aprovecharlo.

El momento económico de la prensa también nos ayuda. El margen de maniobra de los grandes grupos de comunicación para entrar en algunos temas es menor que hace unos años. Los números rojos de sus cuentas de resultados reducen el margen de maniobra para periodistas excelentes que están en sus redacciones. Eso nos beneficia. Es como si jugáramos al tenis y nosotros usásemos el campo de dobles y nuestros competidores el de sencillo.

 

eldiario.es es un dominio que yo compré en el año 2005. Antes de entrar en Público ya tenía claro que quería ponerlo en marcha

 

¿Crees que ahora se trabaja más pensando en el lector que cuando trabajabas en Público, por ejemplo? ¿Se han vuelto más importantes los lectores por la necesidad de suscriptores respecto hace unos años?

Creo que en el lector pensábamos siempre. Pero hasta que no llegó Internet no sabíamos quién era el lector ni qué pensaba. Si un director de un diario en papel pudiera escuchar tan rotundamente a sus lectores como lo hacemos en los diarios digitales, harían unas cosas y dejarían de hacer otras. La diferencia está en el medio, en Internet. Si construyes un modelo de comentarios como el nuestro donde ves a todo el que participa, el lector está mucho más presente que en otras cabeceras. En el papel no te enterabas de quién era ni qué pensaba. Llegaban las cartas al director y había muchos ejemplares que no llegaba ni siquiera una carta, y tenían que inventarlas. Eso hacía que no se tuviera tan en cuenta al lector como lo tenemos ahora en Internet. Nos pasa a nosotros pero también a Infolibre o a Mediapart en Francia, así como a todos los productos basados en Internet. Nuestro primer cliente es el lector. No hay ningún anunciante que, por separado, sume tanto como la mitad de nuestros lectores. Esto hace que tengamos mucho más presente su opinión.

Tenemos miedo de que nos pase lo que llamamos el “síndrome del espejo de Blancanieves”: que construyamos un medio que se dedique a decirle al lector lo guapo que es, lo alto que es… porque esa dependencia del lector te puede llevar a masajear ideológicamente a tus lectores.

 

Ignacio Escolar / Foto: José Luis G. Galarzo

Ignacio Escolar / Foto: José Luis G. Galarzo

 

Los suscriptores parecen ser cada vez menos pero ser, a la vez, personas más comprometidas. ¿Os compromete a la vez a vosotros este hecho?

En parte sí, pero yo creo que el lector es inteligente. No puedes pretender que tus lectores te entiendan siempre: uno se enfada, otro se da de baja… tienes que asumirlo y hacer las cosas lo mejor posible. Pero hay cosas que no son negociables como, por ejemplo, la transparencia. Lo podemos hacer o mejor o peor pero siempre tendremos que explicarnos. No puedo hacer rueda de prensa sin preguntas ante mi lector. Tengo que explicar por qué tomo las decisiones. Pero esto de la transparencia nos afecta a los medios, sobre todo a los nuevos, pero también a los partidos. Estamos obligados a ser mucho más transparentes.

 

“A pesar de todo”, dice un anuncio de Vodafone que es el mejor momento para ser periodista. ¿Estás de acuerdo?

Yo estoy de acuerdo con el mensaje. En la redacción nos hizo mucha gracia el anuncio y creemos que tiene razón. Desde el punto de vista profesional, es el peor momento. Las condiciones laborales y económicas de los periodistas nunca han estado tan mal y no es que hayamos tenido una “época dorada”. Pero desde el punto de vista informativo, sí que es un momento muy interesante. Lo que está pasando en España estos meses es histórico. Estos años de crisis económica y lo que está ocurriendo es algo equiparable a lo que supuso la Transición. Es un momento en el que se cambia todo y se construyen nuevas estructuras sociales, económicas y políticas que probablemente duren ni sabemos cuántos años. No estamos en una dictadura, ni mucho menos, pero los cambios que están ocurriendo son muy trascendentes. Y no tienen que ver exclusivamente con la economía. Si mañana se arregla la situación económica, esto no cambiará de un día para el otro.

 

Un periodista está obligado a estar cerca del poder para conseguir información. Pero quizás por estar cerca muchas veces se nos ha percibido como parte de ese poder

 

Ahora que hablamos de política, es bueno repasar todo el tema de las detenciones en las manifestaciones republicanas y la censura interna de un medio como El Jueves. ¿Crees que hay límites en la libertad de expresión en España? ¿Dónde están esos límites?

Tengo claro que en España hay libertad de expresión porque si no, no existirían eldiario.es ni muchos otros. Lo que sí existe es un ambiente cada vez más complicado para la prensa en la que poderes políticos y económicos aprietan a los periodistas y restringen el margen de maniobra. Vemos síntomas como lo ocurrido en El Jueves y en El Mundo. Las presiones en los medios, que siempre han existido, en momentos de máxima crisis se hacen mayores y más patentes. Y en una monarquía parlamentaria, no hay mayor crisis que la transición en la Corona.

 

¿Qué crees que motiva que los periodistas seamos, según el CIS, la segunda profesión menos valorada?

Lo primero que he de decir es que hay una respuesta contradictoria en el CIS porque dice eso sobre los periodistas y luego dicen, al mismo tiempo, que no lo parecería mal que su hijo fuese periodista, con lo que hay una contradicción. Creo que uno de los problemas es que no existe palabra para definir a las personas que salen en el antiguo Tómbola y en los programas parecidos actuales y se les llama periodistas. Obviamente, no lo son. No creo que Iñaki Gabilondo tenga la misma imagen pública que un presentador como Jorge Javier Vázquez. Ni los dos son el mismo tipo de periodista ni tienen el mismo tipo de reconocimiento social.

Además, existe la sensación de que los periodistas hemos trabajado como los relaciones públicas del poder, como una parte de este poder y no como contrapoder. Nos hemos dedicado muchas veces del lado de los poderes políticos y económicos y no del lado del lector y eso ha generado distancia. Un periodista está obligado a estar cerca del poder para conseguir información de él. Pero por tanta cercanía muchas veces se nos ha percibido como parte de ese poder. No sé si lo somos pero no deberíamos serlo.

 

Cuando fui director de Público tuve la sensación de que quien manda de verdad en un periódico era el editor

 

Los periodistas pensábamos que en esta crisis de modelo de negocio el papel estaba muerto, pero nuevas publicaciones como La Marea, Mongolia o vosotros mismos os atrevéis a sacar publicaciones en papel. ¿Nos hemos equivocado y era otra cosa lo que tenía que cambiar?

Los periódicos son digitales desde el punto de vista del lector. El NY Times sacó unos datos hace poco donde mostraba que el 75% de sus lectores son digitales y el 25% restante lo son del papel. Es su drama y el de todos los periódicos en papel porque el 75% de sus ingresos siguen en el papel y sólo el 25% están en Internet. El problema de los periódicos no es de falta de lectores. Nunca en la historia ha habido tantos lectores. Es de falta de ingresos. Cuando el lector pasa del papel a Internet, por cada euro pasas a facturar unos céntimos. Es lo que está matando a los grandes grupos y lo que provoca los EREs. Es un problema de modelo de negocio y, sobre todo, de adaptación porque en España por ejemplo tenemos un diario digital consolidado con muchos años de experiencia, El Confidencial, que no tiene nada que envidiar en medios humanos y exclusivas al ABC, por ejemplo. Tiene influencia, agenda propia, buenas firmas… todo aquello que hasta ahora solo existía en el papel. ¿Se pueden modelos mixtos? Claro. La propia crisis del papel hace que modelos como Mongolia se puedan llevar a cabo porque se ha hundido el precio de la rotativa.

Lo que antes era imposible, que cuatro amigos se junten y hagan una revista que venda 70.000 ejemplares, hoy es posible. Pero no solo por el precio de la rotativa. Antes para conseguir que la gente comprara tu publicación sólo tenías la publicidad, ahora tienes las redes sociales. Ni Mongolia ni eldiario.es se han gastado un duro en publicidad pero hemos llegado a muchísima gente a la que antes de las redes sociales sólo hubiéramos llegado con publicidad.

 

Escolar en la Biblioteca del Col·legi de Periodistes de Catalunya / Foto: José Luis G. Galarzo

Escolar en la Biblioteca del Col·legi de Periodistes de Catalunya / Foto: José Luis G. Galarzo

 

He echado un vistazo hace unas horas a tu perfil de Twitter y llevas casi 40.000 tuits y cientos de miles de seguidores.  ¿Qué es Twitter para ti?

Hay un uso público, que es lo que has podido ver, lo que escribo. Pero también hay un uso privado, lo que leo. Lo hago de forma sistemática con listas privadas, que voy construyendo y casi todas las semanas me hago alguna nueva. Siempre de temas de actualidad. La última, por ejemplo, es una lista de Podemos donde sigo a una serie de personas que creo manejan mejor información de Podemos. Utilizo Twitter de esta manera y de un vistazo puedo ver qué se está diciendo en cada una de estas listas. Por ejemplo: cuando hubo el congreso socialista en el que se debatió entre Rubalcaba y Chacón, me hice dos listas, una de Rubalcaba y otra de Chacón. Estabas al día porque podías ver que comentaban y se decían entre ellos. Lo hacía con “lista privada” para no distorsionar el resultado al observar porque un delegado del PSOE quizás solo tiene 200 seguidores pero como vea que un periodista les sigue, empiezan a hablar de otra manera. Se consigue así mucha información porque hay mucha gente que sigue hablando en Twitter como si fuera Whatsapp. Así que además de como herramienta de difusión de artículos y opinión, lo uso para conseguir información.

 

Si un director de un diario en papel pudiera escuchar tan rotundamente a sus lectores como lo hacemos en los diarios digitales, harían unas cosas y dejarían de hacer otras

 

Cuando entrevistamos a Risto Mejide, hablando de marketing y periodismo, nos comentó que los medios de comunicación necesitan crearse se propia marca. ¿Sabrías definir la marca de eldiario.es, qué lo hace diferente?

Lo dice nuestro lema, “periodismo a pesar de todo”. Ese “a pesar de todo” son las dificultades, los problemas del sector, del país, etc. Un lema que se quedó en el cajón fue “la información modifica el resultado” y creemos en eso. El periodismo funciona porque si las cosas se conocen, las cosas pueden cambiar a mejor. Cuando un comportamiento poco ejemplar y se conoce, ese comportamiento se castiga socialmente. Por eso es tan importante que existan medios independientes que den luz a las cosas y que permita a la gente premiar a los que hacen las cosas bien y castigar a los que las hacen mal. Creo de verdad que la información modifica el resultado. Si cuentas algo, y lo haces bien, puedes provocar que la sociedad mejore.

 

Una curiosidad, ¿tienes algún otro dominio registrado?

No, espero jubilarme en eldiario.es. Cuando creé el diario lo hice con la intención de que fuera mi casa. Cuando fui director de Público tuve la sensación de que quien manda de verdad en un periódico era el editor. Por eso decidí que la siguiente vez que creara un periódico sería, además del director, el editor. Existen otros socios en el diario, pero el principal accionista soy yo. Eso me permite tener la tranquilidad de que, para bien o para mal, si las cosas salen como esperamos, eldiario.es sea nuestra casa y una garantía de poder dedicarnos a nuestro oficio en las mejores condiciones posibles porque no habrá ningún interés por encima de la propia redacción. No seremos un periódico para que un empresario haga negocio en otro sitio.

 

A pesar de cómo está el sector, te veo muy ilusionado y optimista.

Es que hay motivos para ser optimista. La razón fundamental es que hasta ahora era impensable que un grupo de periodistas montaran un medio. Nosotros estamos compitiendo con empresas multinacionales que cotizan en bolsa mientras que nosotros creamos la empresa con nuestros modestos ahorros. Lo hicimos porque la tecnología permite que esto sea posible.

Yo cuando decidí que quería hacerme periodista no lo hice pensado que quería vivir bien o para hacerme millonario. Lo hice porque de verdad amo mi trabajo, entendido como pagarte por ser curioso y contárselo a la gente. Poder hacerlo en estas condiciones es lo mejor que te puede pasar. Si mañana me tocara la lotería, no cambiaría ni un milímetro la vida que hago hoy. Probablemente con ese dinero contrataría tres periodistas más. Estoy haciendo lo que quiero hacer, es fantástico.

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