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9 de enero de 2016

El PSOE que viene. Los retos del partido de Pedro Sánchez

Santiago J. Sánchez


Entrevista de Euronews a Pedro Sánchez del 17 de septiembre de 2014

 

El congreso de Suresnes cambió el rumbo del Partido Socialista. Fue en Suresnes cuando un líder joven y carismático tomó las riendas de un partido dividido y consiguió ser Presidente del Gobierno. Fue en Suresnes donde el PSOE abandonó el marxismo para abrazar la socialdemocracia. En Suresnes nació la izquierda española de la transición y murió la vieja política.

Ahora, 35 años después y con un liderazgo renovado, el PSOE se enfrenta a un nuevo escenario. El partido estaba obligado a renovarse y los militantes optaron por Pedro Sánchez, el candidato más centrista. El PSOE se acerca, una vez más, al centro político y abandona los últimos restos de la Izquierda Socialista, encarnado en la figura de Pérez Tapias, que sacó un 15% de los votos en las últimas primarias, su mejor resultado hasta ahora. Sánchez ya se ve presidente y la punta de lanza de su proyecto político pasa por reformar la Constitución y revisar el modelo territorial. Con esto, el PSOE intentará enfrentarse a los dos frentes de la política actual.

 

El conflicto territorial y la caducidad del modelo político surgido de la Transición son los dos principales retos a los que debe responder el PSOE con ideas propias y diferentes

 

El primero es el problema territorial. El fracaso del modelo autonómico se ha evidenciado con las últimas manifestaciones del independentismo catalán: la Via Catalana del 11 de Septiembre y la consulta popular del 9 de Noviembre. A la espera de ver qué pasa está el nacionalismo vasco. La propuesta socialista es un modelo federal. El proyecto, sin embargo, no es más que una revisión del modelo territorial actual: no se habla de las competencias blindadas ni de las competencias exclusivas que deberían tener las naciones catalana, vasca y gallega. Tampoco se habla claro del rol que debería tener el Senado. Una cámara de representación territorial, sí, pero, ¿con qué competencias? La propuesta federal está llena de blancos y  evidencia una falta de concreción a nivel de programa  en su último programa electoral de 2011 sólo hay una mención teórica al federalismo y se propone una revisión del modelo autonómico.

También se afirma que el modelo autonómico ha sido un éxito. Pedro Sánchez no es el pionero ni el ideólogo del federalismo; el Estatut de 2006 ya sentaba las bases de un estado federal. Pero el Constitucional lo recortó. El gen latente del federalismo en el Estatut amenaza con renacer ahora con más fuerza que antes. Este fin de semana(enlace) han empezado las asambleas para concretar el programa que llevará el PSOE a las generales. Está por ver, aún, si el federalismo es la punta de lanza o se vuelve a proponer una reforma como en 2011.

 

TIEMPO DE REINVENTARSE

El segundo reto es la caducidad del modelo político surgido tras la Transición y la Constitución del 78. Esto viene reflejado por dos hechos concretos: el aumento creciente de la abstención política y el surgimiento de nuevas fuerzas con ideologías más polarizadas. La ciudadanía está cansada y busca nuevas opciones políticas que intenten cambiar el sistema. Estas opciones, a la izquierda del PSOE y de IU, obligarán a recomponer el mapa parlamentario en las próximas elecciones. No es solo Podemos, llamado según las últimas encuestas a ser la tercera fuerza política, sinó también la coalición EQUO en Valencia, las CUP en Catalunya y ANOVA en Galicia.

Bildu ya es una realidad en el país vasco y jugará un papel clave en las próximas autonómicas. La principal consecuencia electoral de esto es que el PSOE se verá obligado a pactar si quiere formar gobierno. Otra opción sería gobernar en minoría con el apoyo parlamentario de otra fuerza. El PSOE opta por el centro político y se olvida de la izquierda: es más probable una coalición PP-PSOE que un front de gaûche a la española. Una prueba de esto es el pacto PSC-CIU en la Comissió de Investigació del Cas Pujol para impedir que comparezcan Mas y Montilla.

A nivel interno se presumen también varias disputas: la ruptura PSC-PSOE ha quedado mitigada por la elección de Miquel Iceta como heredero de Navarro, pero el carisma de Susana Díaz puede acabar provocando una escisión interna o una bicefalia dentro del partido. A nivel electoral parece el partido más castigado: ha perdido la hegemonía en Catalunya, uno de sus feudos, y se le escapará un número importante de votos por la izquierda, que irán a Podemos o Equo.

La solución que propone Pedro Sánchez es más centrismo. El mapa político amenaza con cambiar y polarizarse: entrarán nuevas fuerzas de izquierda con discursos más renovadores y está por ver qué surge de la derecha descontenta. Aquí es donde el PSOE puede naufragar si no cambia su discurso o si abandona definitivamente la izquierda política. Si esto ocurre, el PSOE puede acabar acabará como fuerza minoritaria (igual que el PASOK griego) y convirtiéndose en un catch-all a la italiana. O cambiando de nombre y de siglas como los socialistas griegos. En el horizonte esperan las elecciones generales de 2015.

 

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