Iniciar sesión

  • · Síguenos
1 de abril de 2016

Cómo la OTAN puede condenar a Georgia y Moldavia

Adrián Caballero

moldavia union europea

 

El conflicto en el Este de Europa continúa. La situación en Donetsk es cada vez más bélica y los prisioneros y fallecidos se tratan cada vez más como si lo fueran de una guerra. El conflicto se considera armado, ya sin ningún tapujo y las cartas parecen estar todas boca arriba. Lo que empezó como un pequeño movimiento político del anterior presidente ucranio, alejándose de laUnión Europea, es ahora la demostración más tangible de los últimos años de lo que los analistas llaman ‘doctrina Putin’, la defensa de los hablantes rusos (y de etnia rusa por extensión) allá donde quieran que estén.

Esta ‘doctrina’ se asemeja en forma de trabajo a la de la OTAN, la Organización del Atlántico Norte fue creada hace casi 70 años como una mutua de defensa a nivel internacional: los firmantes de Tratado han de acudir en defensa de otro firmante si este último esta siendo atacado. Es un resumen bastante simplista del artículo 5, uno de los más importantes del Tratado. Con los años, la OTAN ha pasado de ser un acuerdo de norteamericanos y europeos occidentales para trascender incluso al centro y Este de Europa. Por eso, actualmente son socios de la OTAN países como Estonia y Letonia, actualmente temerosos de Putin por tener una comunidad amplia de rusos entre sus nacionales.

Informa hoy Bloomberg que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh, ha comparecido para declarar que la Organización da un paso más allá en defensa de los socios de la OTAN fronterizos con Rusia. Se trata de auxiliar a las tropas nacionales en la frontera, además de entrenar y hacer prácticas en frontera con los territorios amenazados. Estas declaraciones han de tranquilizar, sin duda, a los países bálticos que hemos comentado, a la vez que serán un mensaje a Putin del encrudecimiento del enfrentamiento, que parece en los próximos días dejará atrás el episodio de las sanciones económicas para acercarse más a la tensión militar de la Guerra Fría de los 60s.

 

LOS OLVIDADOS

Uno de los nuestros es una estupenda película de Martin Scorsese. Además, podría ser el título que a día de hoy recibiría un film sobre la estrategia de la OTAN desplegada en el Este de Europa. ¿Por qué? Porque mientras los bálticos y demás socios de la OTAN respiran ante las palabras del secretario general, en Georgia y Moldavia se viven momentos de pavor, al verse desnudos ante las amenazas de Vladimir Putin. Es muy sencillo: si se sube la tensión en los países socios de la OTAN, se le está diciendo a Putin indirectamente “no toques a mis aliados”, con lo que el presidente ruso entiende “perfecto, entiendo que no habrá tensión con tus no-aliados”.

Georgia y Moldavia no son socios de la OTAN pero sí viven cerca de Rusia y entre su población se encuentran rusos como los que Vladimir Putin usa de pretexto para salvaguardar los intereses de su nación, cada vez más grande respecto a su Estado. Son países ‘molestos’ para la OTAN porque le crean la encrucijada que marca qué hacer respecto al conflicto desatado en el Este. Llevan tiempo sabiendo los del Atlántico Norte que una defensa férrea “de los nuestros” dejaría casi carta blanca a Putin para atacar a “los otros”. Con las últimas declaraciones de Anders Fogh parecen haber optado por el corporativismo, dejando desguarnecidos a Georgia y Moldavia.

 

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR AHORA?

Ahora queda ver si se darán prisa con las contramedidas. Esto es: Georgia y Moldavia, junto con Ucrania, firmaron un acuerdo de libre comercio con la UE hace pocos meses. Este acuerdo resulta inútil en temas de defensa militar, pero puede ser el pie para adelantar próximos acuerdos que vinculen tanto a estos países, que la UE tenga un pretexto para acudir en su ayuda.

Aunque con menos posibilidades de ser real, existe la posibilidad de que Georgia y Moldavia se conviertan en ‘partners’ de la OTAN (como lo sería Australia, por ejemplo), un status que no implica un procedimiento tan largo como el de miembro de pleno derecho y que daría, entonces, el pretexto de actuación a OTAN. Por poco probable, veo más factible un acuerdo estratégico de ambos países con alguno que ya forme parte de la UE o la OTAN en busca de refugio militar.

Por último, y siguiendo la teoría de la Navaja de Ockham, me inclino a seguir la teoría más simple: Georgia y Moldavia verán incrementar el prorrusismo en sus provincias más cercanas al área de influencia de Rusia, con lo que tendrán que enfrentan, en un principio, un conflicto político que esperemos no acabe en uno militar a la altura del que se da en el Este de Ucrania. Anticipo también una serie de declaraciones y formalismos por parte de Unión Europea, OTAN y Estados Unidos, que no pasarán a más, ya que cualquier ataque por parte de los tres podría desatar unas hostilidades que no van a surgir ni siquiera por defender a “los nuestros”.

En definitiva, corren tiempos difíciles por Chisinau y Tbilissi y es momento en los próximos días y semanas de centrarse en la capital de ambos países y ver qué clases de negociaciones se inician o si, simplemente, las calles de las provincias más cercanas a Rusia tienen el mismo nivel de sentimiento prorruso que las de Donetsk y Crimea. Interesante también saber hasta que punto la OTAN visibiliza una actitud tan corporativista.

Deja un comentario