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31 de marzo de 2016

¿Puede una rave matinal ser buena para la salud?

Imagen de los asistentes al Morning Glory Ville / Foto: Janira Muñoz

Imagen de los asistentes al Morning Glory Ville / Foto: Janira Muñoz

 

La respuesta es que sí. Sino que se lo pregunten a los asistentes más fieles de la Morning Gloryville Barcelona, una fiesta mensual diseñada para ir antes del trabajo, en la que no se vende alcohol y que ya lleva tres ediciones en la ciudad Condal.

Jueves, siete de la mañana. Un grupo de jóvenes de unos 30 años, disfrazados con mallas psicodélicas, purpurina y pelucas, hacen cola para entrar en el centro cívico La Farinera del Clot en Barcelona. A su alrededor, viandantes ataviados con traje chaqueta se los miran con curiosidad. ¿Una fiesta a estas horas y un día entre semana?

Cuando entran, los asistentes reciben abrazos por parte del personal que les vende la entrada. “No hay mejor manera de empezar el día que con un buen abrazo”, aseguran.

En el interior, música electrónica a todo volumen, banderitas de colores, palmeras veraniegas, carritos con desayunos ecológicos, limonadas y zumos naturales, clases de yoga, masajes gratis, sesiones de Reiki y, sobretodo, mucho optimismo y buenas vibraciones. Esto es la rave Morning Gloryville Barcelona, probablemente la única en la que no se vende ni una gota de alcohol. “Aquí la única droga que hay es la ilusión que llevamos encima”, afirman sus organizadores.

 

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Charo Díaz, una de las impulsoras de la fiesta en Barcelona, nos explica que esta iniciativa surgió hace un año en Londres, donde a día de hoy es un éxito con más de 800 asistentes en cada sesión, familias y niños incluidos. “Es una fiesta Family Friendly & Abuelos Friendly, todo el mundo tiene cabida aquí”, explica Díaz con el pelo lleno de flores. No es de extrañar que la consumición gratuita que viene con la entrada (12€) sea una limonada natural.

El horario de la fiesta es de seis y media a diez y media de la mañana, ideal para tener tiempo de pasarse un rato antes de ir a trabajar. Eso mismo hacen las treintañeras Mar y Sara, maestras de educación artística e inglés que, con la cara llena de purpurina, han decidido empezar el día con un poco de “gimnasia mañanera”. En la fiesta también hay mucha gente extranjera que ya conocía el Morning Gloryville de Londres. Como Poppy Cullen, una australiana que, con sus mallas brillantes y una larga capa de flores, quema calorías al son de la música mientras cubre de purpurina a todo aquel que pasa por su lado.

Tras el éxito de Londres, Nueva York creó su propio Morning Gloryville y poco después fue Barcelona. Ahora este concepto de rave saludable ya se está exportando a otras ciudades del globo. Siempre, eso sí, siguiendo una filosofía muy particular, que no es otra que sentirse un poco más feliz y generar buen ambiente entre todos.

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