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28 de agosto de 2015

La libra lucha con el euro

Irene B. Romero
Imagen de la moneda británica / Foto: Getty

Imagen de la moneda británica / Foto: Getty

 

Desde el año 2008 la economía europea se ha visto sumida en una grave crisis financiera que a medida que ha ido pasando el tiempo se ha ido extendiendo a otros sectores económicos. Pero no a todos los países les ha afectado en la misma medida. Las noticias sobre los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda y sobre el papel predominante de las economías alemana y francesa han ocupado páginas y páginas de diarios durante los últimos meses, pero ¿qué está sucediendo en el Reino Unido?

Durante el primer trimestre de 2012, la economía británica ha caído en su segunda recesión desde el inicio de la crisis financiera, con un descenso del 0’2% en su producto interior bruto. Tal descenso se ha debido a la caída de la producción de la construcción, a un bajo crecimiento del sector servicios y a una deficiente producción industrial. Un informe reciente del Banco de Inglaterra ha rebajado las expectativas de crecimiento para el próximo año del 1’2% al 0’8% y ha estimado que la inflación seguirá estando por encima del 2%. Tras la realización de dicho informe, el gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King, ha vuelto a señalar que los problemas en la zona euro han constituido y constituyen la gran amenaza para la recuperación de la economía británica.

El escepticismo en Reino Unido referente a la Unión Europea y a la moneda única está latente. Diez años después de la entrada en circulación del euro y en el contexto actual de crisis de la eurozona, los británicos son más hostiles que nunca a la moneda europea. Tras la decisión del primer ministro David Cameron de no respaldar un pacto fiscal entre los 27 miembros de la Unión en la pasada cumbre de Bruselas en diciembre de 2011, se realizó un sondeo entre la población británica en el que el 65% estimaba que el euro está destinado a desaparecer y tan solo un 19% respaldaba su supervivencia. El sondeo ni siquiera se planteó la idea de preguntar sobre la posibilidad de adoptar el euro por la incongruencia de dicha preguna en el actual contexto. El euroescepticismo sigue presente en los medios y en la opinión pública británica, un claro ejemplo es el titular del diario The Sunday Times en el que se puede leer “Va mal pero al menos estamos fuera de la eurozona”.

 

Ambiente de victoria

En una reciente entrevista, el viceprimer ministro británico Nick Clegg, ha reconocido que en Reino Unido se respira un cierto ambiente de victoria por la delicada situación a la que se está enfrentando la moneda única y los países que la adoptaron. Aunque ha reconocido que como país, el Reino Unido, depende totalmente de la prosperidad de la eurozona para la propia prosperidad, ya que en las últimas dos décadas se ha forjado una profunda y compleja red de mutua interdependencia, y considera que el aislamiento no es la solución.

En la situación de predominación de la libra sobre el euro (alcanzó un máximo histórico de tipo de cambio de 1’25 libras el euro, el mejor desde 2008 y que comporta un incremente del 7’5% en los últimos seis meses) no es oro todo lo que reluce. Analistas consideran que el aumento de valor de la libra no es un voto de confianza en el Reino Unido, sino un claro voto de desconfianza respecto la eurozona, donde las expectativas de crecimiento se estiman peores que en el país anglosajón. Y, sobretodo, los incrementos en el tipo de cambio libra-euro harán más difícil para el gobierno británico lograr su objetivo de aumentar las exportaciones, lo que influirá de forma clara en sus expectativas de crecimiento.

El Reino Unido está perdiendo la fe en la Unión Europea y en sus instituciones, aunque eso no sea una sorpresa, por razones obvias considerando los problemas económicos que se están afrontando, pero no son los únicos. Las encuestas de opinión a lo largo de la Unión muestran un creciente desencanto con la UE como un todo, especialmente en los Países Bajos y en los países del sur de Europa que son los que más están padeciendo las consecuencias de la crisis.

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