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9 de enero de 2016

María Benítez: “La decisión de morir siempre es la última opción, antes deben haberse agotado todas las posibilidades de vivir”

Adrián Caballero
María Benítez, presidenta de la Associació pel Dret a Morir Dignament de Catalunya

María Benítez, presidenta de la Associació pel Dret a Morir Dignament de Catalunya

 

María Benítez en la presidenta de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente en Catalunya. Participa este 17 de noviembre en la conferencia “Parlem del suïcidi?” [¿Hablamos de suicidio?] que se celebra en Barcelona. El objetivo, como ella misma nos comenta, es sacar el suicidio del cajón de los tabúes que existen en nuestra sociedad. Aunque temas como el suicidio y la eutanasia siempre se leen con cierta distancia y respeto, les recomiendo que lean esta entrevista, cargada de sinceridad y sensibilidad ante un tema tan relacionado con la muerte.

 

¿Qué podemos entender por una muerte digna?

Aquella muerte que es la decidida por el propio individuo, cuando sus circunstancias son de enorme dolor físico, o sufrimiento ya sea psíquico o emocional que restan valor a vivir. La persona es el único que tiene el derecho a decidir dónde está el límite,  ella marca su dignidad y el momento de poner el fin a su biografía.

 

¿El suicidio es tabú en nuestra sociedad?

Sí, claro.

 

¿Por qué?

Vivimos en una sociedad que se esconde de verdades que crean desasosiego. La muerte es una verdad que nos acompaña desde el momento en que nacemos, sin embargo, evitamos hablar de ella, y escodemos todo lo posible esa realidad. Si la muerte, de forma natural, no es abordada, con más motivo, una muerte por suicidio con la enorme carga de “infracción” que le acompaña, es más temida.

El suicidio lleva consigo muchas preguntas sin respuesta, y mucha carga de culpa para los que se quedan. Una culpa que no es racional, pero que se siente. Todo es dolor y no hay respuestas a los porqués, lo que lleva a no hablar, y los medios de comunicación también se unen a este movimiento social. También el temor a que se cree un efecto dominó, que haya más suicidios si se publican muertes por esta causa. En definitiva, es que hay miedo.

 

¿Ha seguido de cerca el  caso de Brittany Maynard, la norteamericana que decidió quitarse la vida a principios de mes al tener un cáncer terminal? ¿Qué opinión le merece?

La muerte de Brittany, ha conmocionado al mundo entero, por su juventud. La forma en que ha escogido para compartirlo es muy especial, y no deja indiferente. Pero al margen de ello, hay una reflexión de fondo que me hace escuchar con enorme respeto su decisión. No es algo precipitado, fruto de un arrebato, es compartido y vivido con todos sus seres queridos, y el dolor compartido, es unión y crecimiento personal. Merece toda mi admiración.

La puesta en escena, ha influido mucho en que los medios de comunicación hayan dado amplia difusión del hecho, y han contribuido a que se hable, se debata y surja de nuevo en muchos países la necesidad de volver a temas dormidos, como es el debate de una muerte digna. Siempre, son hechos relevantes los que dan empujones a temas que permanecen parados o dormidos en la sociedad, hasta que llegan casos como este, para volver a ponerlo sobre la mesa.

 

Si una persona acude a su asociación con la firme intención de morir dignamente y les pide su ayuda, ¿qué es lo primero que suelen responder o recomendar?

En primer lugar se escucha a esa persona, se le informa de que la ayuda que le podemos prestar es información sobre los derechos del enfermo y se estudian las circunstancias que acompañan su realidad. La decisión de morir siempre es la última opción, antes deben haberse agotado todas las posibilidades de vivir la vida con un mínimo de calidad. Después, si el caso lo requiere, pedimos que hable con las personas más allegadas. Que dialoguen con su médico y se asesore sobre sus derechos como enfermo, y en última instancia tome sus decisiones. Los derechos del ciudadano enfermo, es algo poco conocido, y entre las muchas cosas que una persona tiene que hacer, es asesorarse bien y ejercer ese derecho a decidir junto con el médico y su familia el mejor final para ella. En nuestro país, no existe el derecho a la eutanasia ni al suicidio asistido, pero con las leyes que tenemos se puede morir bien, pero el ciudadano ha de conocer esos derechos. Y muy pocos los conocen. En nuestra asociación, el socio que lo solicite, tiene un acompañamiento durante el tiempo que sea necesario  para asesorarse de sus derechos como enfermo.

Si las leyes se aplicaran correctamente, esta asesoría debería brindarla el equipo sanitario.

 

En algunos casos, el equipo médico decide qué es lo mejor para el enfermo. De forma imperceptible, al final el enfermo se puede encontrar con una traqueotomía hecha

 

 

El suicidio causa la mayor parte de las muertes entre los jóvenes. ¿Son estas muertes evitables o las debemos entender también como la voluntad individual y madura, de la misma forma que lo asimilamos en un enfermo terminal en edad adulta?

La muerte por suicido en jóvenes, en muchos casos se aleja de las causas por suicidio de los mayores, especialmente los enfermos sin posible curación. Podríamos decir a priori, que podrían ser evitables, pero es un juicio muy precipitado, sin conocimiento de causa, y eso, no es prudente hacerlo, porque detrás de cada muerte por suicidio hay un “universo” por descubrir. Pero los suicidios son todos, gritos de dolor por no encontrar motivos para seguir viviendo. Nos debería preocupar mucho el número tan elevado de muertes por esta causa en la juventud. Pero creo que no responden a los motivos que llevan a un enfermo diagnosticado de una enfermedad sin curación a querer suicidarse.

 

Leo en El Confidencial: “La mitad de los enfermos terminales no reciben cuidados paliativos”. ¿Por qué en este país se deja sufrir a quien voluntariamente quiere dejar de hacerlo?

Los cuidados paliativos, no llegan a toda la población. Aunque es un derecho de todos los enfermos, no hay este servicio en todas las poblaciones y no llega a todos esa posibilidad. Es un equipo socio-sanitario, especializado, por lo tanto entiende y está sensibilizado con la realidad que toca. Se puede morir bien y en la inmensa mayoría de los casos que son tratados por paliativos, así es la muerte. Una buena muerte. Pero muchos enfermos desconocen que existe esta posibilidad, no son informados de que pueden acogerse a ello.

Y en otros casos, el equipo de médicos toma la decisión de qué es lo mejor para el enfermo, porque no aplican el derecho que tiene el enfermo a decidir cual es la opción que escoge después de ser informado debidamente. Las formas de hacerlo, son muy variadas y sutiles. No son formas frontales, se deslizan de manera imperceptibles, pero al final, el enfermo se puede encontrar con una traqueotomía hecha, sin que se le haya dejado escoger. Ha sido llevado a esa situación, con frases como… “Tenemos que hacerle…” O se siguen protocolos sin contar con la aprobación del enfermo, como es el caso de enfermos de cáncer, a los que por protocolo todos pasan por quimioterapia, muchas veces llamada preventiva. Pero no se les da a conocer otras alternativas, con lo que el enfermo cree que ese es el único camino. Pero, podría ser informado de que tiene la opción de cuidados paliativos. Pero algunos médicos no contemplan la posibilidad de no luchar contra la muerte. Entienden que deben combatirla. Siempre, el enfermo tiene la última palabra. Pero debe ser bien informado.

 

Por otro lado, tenemos la eutanasia infantil, aprobada hace unos meses en Bélgica. ¿Entiende que este tema genere polémica?

Si, es un tema difícil. Pero los equipos de unidades hospitalarias que lidian con estos temas, dicen cosas que deberíamos escuchar. Como que los niños en situación de enfermedades tan graves, son muy maduros, han hecho un proceso de crecimiento interior que es digno de ser atendido. Así que escuchar a un menor, no es un desatino. Y no se puede generalizar, especialmente en este sector de la población, con tanta dependencia aún de los mayores. Éstos tienen que saber buscar el equilibrio entre las voces internas personales y las de los menores. Porque el final siempre es,  buscar el bien del menor.

 

Para terminar: en la conferencia “Parlem de suïcidi?”, ¿qué se pretende conseguir exactamente?

En la Jornada, pretendemos debatir sobre el suicidio traumático y el suicidio fruto de la reflexión. Que son muy distintos. Especialmente por el rastro de dolor que dejan. En el traumático, quedan muchas preguntas que nunca se responderán. En un suicidio fruto de la reflexión, el reposado diálogo con los allegados, y la disposición del que quiere morir en paz con los que se quedan, le dan un final a la historia muy distinta. En la Jornada, se pretende romper con el tabú del suicidio. No es igual un trauma, que una muerte con serenidad. Pero lo importante de esa jornada es crear diálogo entorno a un tema difícil.

 

Entrevista (en catalán) a María Benítez en 8alDia con Josep Cuní [3/nov/2014]

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