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6 de enero de 2016

Desmontando los mitos del conflicto en Siria

Eduard Ribas
Destrucción en la ciudad de Homs

Destrucción en la ciudad de Homs al oeste de Siria

 

Hace cuatro años que la guerra de Siria monopoliza las páginas de internacional de los medios de comunicación. Pero, ¿estamos verdaderamente informados de las características de dicho conflicto? ¿Por qué empezó la guerra? ¿Quién está luchando contra El Asad? ¿Cuáles son los países que apoyan al régimen? Circulan algunos supuestos erróneos que hay que tener en cuenta a la hora de entender en profundidad el conflicto sirio.

 

SIRIA NO ES UNA PIEZA MÁS

Diciembre de 2011. Un tendero tunecino llamado Mohamed Buazizi se inmola a lo bonzo para denunciar el trato vejatorio recibido por las autoridades del régimen de Ben Alí. Quince días de protestas desatadas provocan la huída del dictador a Arabia Saudí y el derrumbamiento del régimen nepotista de Túnez. Las protestas llegan al vecino Egipto donde Mubarak abandona el poder cuando el ejército se pone de parte de los manifestantes tras 18 días de concentraciones en la famosa plaza Tahrir. Mientras tanto, en Líbia Gadafi se resiste a abandonar el poder desatando una guerra civil y su posterior ejecución.

Debido a este contexto, muchos medios de comunicación han reducido el levantamiento de los rebeldes sirios a una pieza más de este dominó llamado Primavera Árabe. Sin embargo, para el politólogo Jordi Quero, experto en Medio Oriente, esa reducción es injusta puesto que en Siria se registran importantes movimientos de contestación contra la familia El Asad desde mucho antes de la Primavera Árabe. “El régimen sirio ha sido cuestionado durante sus 40 años de existencia”, defiende Quero.

 

El régimen sirio de los Asad ha sido contestado durante sus 40 años de existencia

 

Y es que en 1970, cuando el partido Baas liderado por Hafiz El Asad –padre del actual presidente Baixar El Asad- da un golpe de estado en Siria, la ciudad de Hama se alza en armas contra él. Seis años después, tras invadir el Líbano con el propósito de reconstruir la Gran Siria otomana se registran nuevos levantamientos. Y en 1982, Hama vuelve a ser masacrada tras otra revuelta frente el autoritarismo de Asad. “La represión ejercida por el régimen de entonces presenta similitudes con la de hoy en día puesto que en tan solo 27 días, 30.000 civiles son asesinados por las fuerzas gubernamentales”, explica Quero. Por lo tanto, la respuesta actual de Asad no defiere demasiado de la de su padre.

 

LA SECTORIZACIÓN DE LA GUERRA

Por otra parte, el conflicto sirio suele explicarse como una confrontación de un bando pro régimen contra un bando opositor que lo cuestiona. Pero la realidad es mucho más compleja. Desde el verano de 2012, la guerra se ha sectorizado y las líneas de confrontación se han difuminado.

A medida que el régimen sirio ha ido perdiendo su soberanía en algunos territorios, los opositores han empezado a luchar entre ellos por sus diferencias sobre el tipo de régimen que debe imponerse en la Siria post El Asad. Así pues, de la Coalición Nacional Siria que aglutinaba a los opositores se escindió la milicia islamista Al-Nusra. Según Jordi Quero, este grupo armado vinculado a Al-Qaida tiene mucha más capacidad de movilización de recursos y ha impuesto sus normas en las ciudades que controla como hace Hezbolá en el sur del Líbano. “Además, recientemente ha nacido el Estado Islámico no solo con la voluntad de derribar el régimen de El Asad sino también con la de acabar con las fuerzas opositoras laicas”, añade Quero.

En cambio, el bando del régimen se ha mantenido estable gracias al apoyo del ejército y de la comunidad musulmana alauita a la que pertenece la familia del presidente. Solo el 15% de la población siria es alauita y por ello, dentro de esta comunidad existe un gran temor ante la posible caída del régimen puesto que los alauitas serían apartados del poder y reprimidos. La fuerte vinculación étnica entre el ejército sirio y su gobierno, por lo tanto, es un hecho diferencial con Egipto que explica que en Siria sea más difícil que los militares retiren su apoyo al presidente.

 

La oposición siria se ha sectorizado de modo que todos luchan contra todos

 

UN CONFLICTO MÁS ALLÁ DE SIRIA

Entramos en el cuarto año de conflicto y si algo resulta evidente es que la guerra siria ha trascendido más allá de sus fronteras. “La internacionalización del conflicto en una guerra de aliados ha puesto de relieve que lo que está en juego no es solo Siria sino las relaciones internacionales de Oriente Medio”, alerta el politólogo Jordi Quero. Y es que Siria se ha convertido en un vital escenario de la batalla geopolítica y religiosa entre musulmanes suníes y chiíes que vive la región.

Así pues, las fuerzas chiíes se han movilizado para evitar la caída de El Asad – el alauismo es una rama del chiismo- de modo que Teherán ha puesto su Guardia Revolucionaria al servicio de su aliado de Damasco así como las milicias chiíes libanesas de Hezbolá. En cambio, las monarquías árabes sunitas han apoyado a la oposición siria para evitar la hegemonía de Irán en el Golfo. Pero por primera vez en mucho tiempo hemos visto como Arabia Saudí y Qatar no han mantenido una misma línea estratégica. Puesto que mientras los qataríes han financiado y armado a los Hermanos Musulmanes del ejército de liberación, la monarquía de los Saud ha dado cobertura a las filas salafistas evidenciando un conflicto entre las monarquías del Golfo.

Finalmente, cabe destacar el papel de las potencias extranjeras. “Hasta este verano Estados Unidos se había mostrado reacio a intervenir en Siria pese a que se probó el uso de armamento químico por parte del régimen”, apunta Quero. Y Europa también ha tenido debates internos a la hora de armar rebeldes por el miedo a alimentar a grupos terroristas como pasó con los talibanes. Pero desde la aparición del Estado Islámico como un actor relevante, el análisis de estos países ha cambiado y están bombardeando las posiciones del EI. Ya nadie duda que la guerra va más allá de Siria.

Una Respuesta

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