Iniciar sesión

  • · Síguenos
29 de agosto de 2015

Pan, techo y trabajo

Periodistas 22M

¿Qué está pasando? ¿Cuál son los motivos que han llevado a miles de personas a desplazarse hasta Madrid a pie o en transporte desde distintos puntos de España? Para intentar explicar qué han sido las Marchas de la Dignidad es necesario hablar de motivos, en plural. Nosotros, en nuestro trabajo realizado esta última semana para tratar de entender este fenómeno social y hacer partícipes del mismo al mayor número de personas, nos hemos encontrado reivindicaciones variadas y siempre legítimas. Reclamaciones fundadas en razones que sin dificultad entiende el sentido común, aquel que los gestores de lo común (y en este caso no vale la redundancia) ignoran para atender y satisfacer intereses traficados en grandes despachos.

Nosotros somos cinco periodistas recién titulados, carne de paro o de exilio debido a un mercado laboral defenestrado y yermo por las formas de hacer capitalistas. En un contexto de excedente habitacional producido por la burbuja inmobiliaria, paradójicamente no podemos acceder a una vivienda propia por carecer de ingresos. Comemos gracias a que no hemos abandonado el nido a pesar de haber perdido ya el plumón y estar preparados para volar. A todo eso nos enfrentamos, y casualmente las Marchas de la Dignidad han exigido Pan, Techo y Trabajo para todos. No podíamos dejar de estar con ellas.

Pan, techo y trabajo. Reivindicaciones enraizadas en la realidad cotidiana que bajan de su nube metafísica aquellas libertad, igualdad y fraternidad del liberalismo primitivo. Ahora, más de dos siglos después, miles de personas gritan que aquello fue una pantomima, que los burgueses de hoy siguen siendo los mismos que entonces usaban en vano conceptos como patriotismo y justicia para aumentar sus caudales y mantenerlos a buen recaudo. Hoy se clama la democracia en salones alfombrados y mobiliario de madera noble mientras en la calle gobierna la timocracia. El poder del tanto tienes, tanto vales, de los tópicos y sitios comunes que desgraciadamente están tan a la orden del día como la consabida lucha de clases.

Porque poco ha cambiado la cosa. Nosotros hemos conocido en las Marchas a gente que exige cosas tan de cajón como que las personas con necesidades especiales tengan éstas cubiertas y estén bien atendidas. Ciudadanos que rechazan que se envenene el suelo y el aire en busca de energías insostenibles y caducas con el único fin de enriquecer a accionistas anónimos; los mismos accionistas anónimos que también pretenden hacer negocio con servicios tan básicos como el agua que bebes, que tu madre se cure o que tus hijos aprendan.

 

Hoy se clama la democracia en salones alfombrados y mobiliario de madera noble mientras en la calle gobierna la timocracia

 

Se está reclamando que no se eche a la gente de su casa solo por tener mala suerte o por haber tomado una mala decisión; porque las malas decisiones siempre las acaban pagando criaturas inocentes y abuelos que atraviesan ansiedades poco recomendables al exprimir sus cada vez más exiguas pensiones. Desde otros países se están oyendo gritos de exilio y de auxilio, y desde las fronteras del nuestro también.

En definitiva, muchas son las mareas de protesta que confluyeron en Madrid el 22 de marzo para exigir pan, techo, trabajo y dignidad para todas las personas. Miles peregrinaron a pie y cientos de miles marcharon pacíficamente por Madrid en una sola marea multicolor. Cientos de miles salieron a decir que no se tragan la rueda de molino que el gobierno, al servicio de la Troika, intenta endosar como receta para salir de la crisis y volver al nivel de bienestar que se tenía antes de que las avariciosas panzas financieras reventaran sin consecuencias para ellos. Porque esos buches explotaron, pero somos nosotros quienes estamos sintiendo este intenso y prolongado dolor de barriga que ya nos está obligando a aflojar el esfínter sobre los culpables.

 

Periodistas 22M es un grupo de jóvenes periodistas que a través de su blog contaron todo sobre la Marcha de la Dignidad que finalizó el 22 de marzo en Madrid

Deja un comentario