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20 de diciembre de 2014

El porqué del pesimismo sobre el paro en España

Patricia Pacheco
Pancarta sobre el paro juvenil durante el 15-M de 2011 / Foto: Carlos Delgado (cc)

Pancarta sobre el paro juvenil durante el 15-M de 2011 / Foto: Carlos Delgado (cc)

 

La tasa de paro en España actualmente supera la alarmante cantidad del 25%, estamos a la cabeza en todos los países de la Unión Europea, pero ¿por qué España sigue destruyendo empleo y por qué no somos capaces de crear puestos de trabajo estables para la economía a largo plazo?

A razón de la última publicación de la EPA, Rajoy no tardó en pronunciarse sobre lo satisfecho que estaba y “lo bien que están yendo las cosas” pero la realidad es que actualmente hay aproximadamente 736.900 hogares que no reciben ingresos, que la calidad del empleo está empeorando a pasos agigantados, que la población activa cae con fuerza y que el paro juvenil otra vez está por encima del 55%.

Bien es cierto que el primer trimestre del año no es por tradición especialmente beneficioso para la economía ni el mercado laboral, y menos cuando todavía estamos metidos en una crisis de significativas dimensiones. Pero la comparativa con respecto al año anterior establece una relación claramente en negativo con un incremento de la tasa de paro que la sitúa en el 25,9%.

Estos datos, abren sin duda una puerta al análisis y nos invitan a reflexionar acerca del modelo económico sobre el que se ha sustentado la base de la economía. Mientras el gobierno se ha preocupado por lanzar mensajes sobre una casi inmediata recuperación los datos nos indican lo contrario y nos hacen dudar de si es todavía eficaz nuestro modelo o si verdaderamente lo ha sido alguna vez y no hemos creado un gigante con los pies de barro.

Paul Krugman ya se atrevió a aventurar en 2012 que el despilfarro del gasto público, las reformas tributarias y el ahorro (o recortes) en sanidad que por entonces se estaban empezando a llevar a cabo no se acercaban a solventar la situación española sino que más bien la agravarían. Esto es lo que ha pasado con la población en paro, que no ha encontrado un tejido empresarial suficientemente fuerte como para incluir a todos los trabajadores que antes de la crisis sí tenían trabajo.

 

Un modelo económico inútil

En definitiva, la tasa de paro se ha convertido en paro estructural muy difícil de subsanar. Y el modelo económico al que nos referimos no tiene los mecanismos para incorporar al mercado laboral a toda la población desempleada. No está de más señalar que el desempleo es mucho mayor en profesionales con menor nivel de cualificación, pero la inestabilidad es algo que está afectando al conjunto de la población activa, aún teniendo en cuenta que una gran masa de jóvenes bien preparados están saliendo del país y aceptan cualquier empleo que se les ofrezca, gente que ha costado mucho preparar y que no encuentran ahora un hueco en el sistema, un sistema que pide evidentemente un cambio de modelo.

Si los parados de más de 45 años se han incrementado el 248% durante la crisis, la tasa de paro femenina ha aumentado hasta el 26,1% en el último trimestre, y la tasa de empleo temporal que como cada año aumenta relativamente acercándose el verano, crece en muy escasas proporciones este año, con respecto a los anteriores hasta 2008, pero los gastos públicos siguen a un ritmo de crecimiento estable, entonces estamos ante un taponamiento del crecimiento persistente, sin activación del consumo, que impide la inversión de las empresas que podría impulsar el empleo y por ende el crecimiento económico.

Cabe añadir, que el crédito no ababa de fluir a los agentes que lo necesitan, particularmente pequeñas y medianas empresas. La mejora del empleo y el aumento de la contratación a largo plazo sólo podrán darse impulsando el crecimiento económico a través de las PYMES, que son las que verdaderamente pueden dar trabajo justificando una mejora de la productividad.

 

Nuestro modelo económico no es capaz de incorporar al mercado laboral a toda la población desempleada

 

Es importante que las medidas fiscales que se tomen para subsanar el problema del paro, afecten sobre todo a las rentas superiores. Pero por el contrario, el gobierno ha justificado un trato preferente hacia las rentas más elevadas alegando que los beneficiarios tendrán más dinero, invertirán más y por ende crearán empleo. Pero la evidencia no avala este argumento, pues lo que percibimos es que la baja creación de empleo acompañada de una bajada salarial muy generalizada son debidas sobre todo a un descenso muy notorio del consumo. Ya que la minoría que se ha visto beneficiada de ese incentivo fiscal por parte del gobierno no ha sido suficientemente palpable como para que se produzca un impulso en la economía claro y persistente.

El aumento de la riqueza que ha experimentado un segmento de la población muy restringido ha tenido un impacto ínfimo en la demanda agregada, es por ello que se debe fomentar la creación de empleo, desde el sector privado para impulsar el consumo y así urdir un tejido empresarial solvente que poco a poco obtenga una estructura eficiente para favorecer el empleo paulatinamente.

2 Respuestas

  1. Rosa dice:

    De forma clara y contundente, da una visión de la triste realidad en que nos encontramos, sin visos de solución a corto-medio plazo. El gobierno puede seguir lanzando cohetes.

  2. […] los mismos. Primero hay que hablar del paro, que mientras en Japón no llega al 4% en España es de más del 25%. Además, aunque España la lleva rozando muchos trimestres, la deflación no es una preocupación […]

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