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2 de marzo de 2016

Seis preguntas clave del proceso soberanista catalán

Eduard Ribas
Manifestación de la Diada 2014

Manifestación de la Diada 2014

 

Con la de este año ya van tres movilizaciones masivas a favor de un referéndum independentista en Catalunya como nunca antes se han visto en España e incluso Europa. Y ahora que dicho proceso parece llegar a sus horas decisivas, aún existe mucha incertidumbre sobre sus causas y consecuencias. Es por eso que TRIBUNA INTERPRETATIVA ha preguntado a politólogos, juristas y economistas de prestigio para arrojar un poco de luz en ese mar de dudas.

 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En el tiempo transcurrido desde la sentencia del Estatut hasta hoy, pasando por el fracaso del pacto fiscal y tres Diadas multitudinarias, el apoyo al independentismo se ha disparado. Si tradicionalmente había oscilado en torno al 20% de los catalanes, según el CIS actualmente entre un 40% y un 50% de los ciudadanos de Catalunya defienden la secesión. Más allá de los evidentes sucesos coyunturales que han avivado el soberanismo como la crisis económica o el fiasco estatutario, el catedrático de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra, Francesc Pallarés, lo atribuye a un déficit estructural del sistema político español.

“El Senado ha fallado como cámara de representación territorial por lo que el nacionalismo catalán ha canalizado sus demandas a través del Congreso, condicionando los gobiernos de España”, asegura. Es por eso que el prejuicio de una Catalunya insolidaria se ha expandido por el resto del Estado y se ha agudizado con la radicalización del nacionalismo español del PP iniciada en el 2000 como estrategia electoral contra el PSOE.

 

Peferencias de los catalanes sobre la forma de Estado / TRIBUNA INTERPRETATIVA

Preferencias de los catalanes sobre la forma de Estado / TRIBUNA INTERPRETATIVA

 

Pero desde Catalunya también se han cometido errores. Así lo cree Víctor Ferreres, profesor de Derecho Constitucional de la UPF, que afirma que impulsar el Estatut fue un despropósito. “Se intentó cambiar la Constitución de forma encubierta, si se quería mejorar la financiación de Catalunya o reforzar el poder judicial catalán bastaba con reformar las leyes orgánicas”. Aunque no hay que olvidar que el Partido Popular recurrió artículos del Estatut catalán que calcaron otros estatutos autonómicos y que no han sido recurridos.

 

¿Habrá consulta el 9-N?

“La consulta del 9 de noviembre no se va a celebrar y eso lo saben tanto Artur Mas como Carme Forcadell”, explica el catedrático de Derecho Consitucional de la UPF Alejandro Saiz-Arnaiz. Y es que en España la celebración de referéndums es una competencia exclusiva del Estado prevista en el artículo 92 de la Constitución. Es por ello que como el gobierno y el Congreso de los Diputados hayan cerrado la puerta a dicha posibilidad, impide una consulta sobre el futuro político de Catalunya.

Ante este escenario de bloqueo por parte del Estado, es cierto que el Parlament de Catalunya ha decidido tramitar una ley propia de consultas no vinculantes que permita al gobierno de la Generalitat la convocatoria del 9-N. Pero, según Saiz-Arnaiz, esa ley es inconstitucional y, por lo tanto, cuando el gobierno español la impugne ante el Tribunal Constitucional será automáticamente suspendida con retroactividad. Eso no impedirá, sin embargo, que Artur Mas convoque la consulta – posiblemente el día 22 de septiembre cuando la ley se publique en el DOC- pero la convocará poco antes de que el gobierno de Rajoy la recurra. A partir de ese momento, no se puede saber con certeza lo que va a ocurrir. Si bien ERC y la ANC presionan para que Mas saque las urnas a la calle de todos modos, tanto Unió como sectores de Convergència piden lo contrario. Además el president siempre ha dicho que no convocará ninguna consulta fuera de la legalidad y se plantea adelantar elecciones si el 9-N fracasa.

 

¿Es posible una independencia unilateral?

“No es lo mismo declararse independiente que serlo”, avisa Marc Sanjaume, politólogo de El Pati al Descobert y experto en teorías de la secesión. Y es que para tener una soberanía plena no solo basta con estructuras administrativas y económicas propias, sino también el reconocimiento internacional. Difícilmente los países democráticos europeos reconocerían una independencia unilateral por lo que al proceso catalán necesita de una negociación política con España y dentro de la legalidad. La mayoría de juristas e incluso el Tribunal Constitucional han reconocido que la independentista es una aspiración legítima y que se podría encauzar reformando la Constitución mediante los mecanismos que ésta misma contempla. Sin embargo, sería necesaria la difícil aprobación del PP y el PSOE por lo que no estamos ante un problema jurídico sino político.

En ese sentido, el catedrático de Derecho Constitucional Saiz-Arnaiz propone canalizar el debate independentista mediante unas elecciones autonómicas llamadas plebiscitarias en las que los partidos se posicionen claramente a favor o en contra de la secesión. “Si tres cuartas partes del Parlament, lo que ahora son CiU, ERC, ICV y la CUP, defendieran un plan conjunto a favor de la independencia, el gobierno español estaría obligado a negociar”. A esto, Sanjaume recuerda que el mundo cambia con celeridad. “Todo es posible en política, cuando yo era pequeño existía la URSS pero en solo un año se desintegró sin que nadie lo previera”.

 

¿Una Catalunya independiente permanecería en la Unión Europea?

Es sin duda una de las cuestiones que más dudas suscita en torno al proceso soberanista catalán y escocés. El equipo que asesora a Mas en la transición nacional ha elaborado un informe que dibuja cinco escenarios muy distintos que van desde la permanencia automática de la Catalunya independiente en la UE hasta el veto español a su reingreso. Lo cierto es que al no haber precedentes similares al catalán y el escocés así como la manifiesta prudencia con la que la Comisión europea trata esos temas, lleva a pensar que toda solución pasará por una solución más política que jurídica. “El estado catalán no figuraría en el prólogo de los tratados de la UE por lo que estos no le serían aplicados”, alerta el constitucionalista Saiz-Arnaiz. Sin embargo es difícil pensar que a los ciudadanos catalanes se les retiraran los derechos de la ciudadanía europea como la libre circulación de personas y mercancías. Por lo que el escenario más probable es el de una Catalunya sin representación en las instituciones comunitarias durante un tiempo pero que se beneficiara de la unión económica.

 

Catalunya quedaría fuera de las instituciones comunitarias pero no de la unión económica

 

El profesor y economista de la Escola Superior de Comerç Internacional (ESCI), Xavier Cuadras, es partidario de esa solución intermedia. “Lo importante es mantenerse dentro del mercado común y de la unión monetaria”, defiende. Según Cuadras, a Europa no le interesa prescindir de la economía catalana ya que algunas multinacionales como Volkswagen deberían realizar un gran esfuerzo para trasladar su producción. En cambio, quita importancia al hecho de que Catalunya quedase fuera de las instituciones políticas de la Unión Europea. “Catalunya, como los otros estados pequeños, tendría muy poca influencia en Bruselas de todas formas”, relativiza Xavier Cuadras.

 

¿El derecho internacional ampara a Catalunya?

La Carta de Naciones Unidas reconoce el derecho de autodeterminación de los pueblos, por lo que los soberanistas catalanes se amparan en el derecho internacional para defender su reivindicación por encima de los impedimentos de la Constitución. Sin embargo, Ferreres alerta que el derecho de autodeterminación solo se contempla en colonias sometidas a una metrópoli o en pueblos que han sufrido violaciones de los derechos humanos por parte del estado matriz. “Catalunya no es ninguna colonia y España supera los indicadores actuales de democracia por lo que el derecho internacional público no ampara la causa catalana”, sentencia el jurista.

Eso no quiere decir que los ciudadanos catalanes no puedan algún día votar sobre su futuro. Escocia y Quebec han logrado convocar referéndums de independencia pero lo han hecho mediante un pacto político puntual con los gobiernos de Canadá y del Reino Unido. No se les ha reconocido un derecho natural a la autodeterminación y, por lo tanto, si en Escocia no gana la independencia el próximo 18 de septiembre, su gobierno no tendrá la capacidad de convocar otras consultas cuando así le plazca. De hecho, solo Etiopía y el archipiélago St Kitts and Nevis reconocen el derecho a la secesión de sus territorios.

 

El derecho a la autodeterminación solo se aplica en las colonias sometidas a una metrópolis

 

¿Es económicamente viable una Catalunya independiente?

El independentismo de butxaca o de bolsillo se refiere a aquellos ciudadanos que por encima de aspectos identitarios defienden un estado propio como panacea a las dificultades económicas agravadas con la crisis. El “Espanya ens roba” ha calado en una parte importante de la población que al no ver visto triunfar el concierto económico, se han pasado al secesionismo. Y es que de cada 100 euros que aportan los catalanes a las arcas del Estado, se les revierten 55 euros en forma de servicios. Son los famosos 16.500 millones de euros que anualmente se envían a Madrid y no vuelven. “El maltrato financiero que sufren Catalunya, la Comunidad de Madrid y las Baleares es un dato objetivo”, afirma Núria Bosch, catedrática de Economía Pública de la Universitat de Barcelona.

La economista, que es miembro del Consell Assessor per a la Transició Nacional de la Generalitat, opina que la independencia sería beneficiosa por dos motivos. El primero es que todos los impuestos se quedarían en Catalunya y aunque habría nuevos gastos como la Seguridad Social, Bosch calcula una ganancia fiscal de 12.000 millones de euros. Por otra parte, Catalunya sería la responsable de su política económica no como actualmente que Madrid beneficia a las grandes empresas y a los sectores financieros en detrimento del modelo catalán de pequeñas y medianas empresas.

Por lo que se refiere a las pensiones, en el modelo actual son los trabajadores de hoy los que pagan a los jubilados de hoy y en ese sentido, según datos de la consejería de economía catalana, Catalunya tiene superávit. “Si algún día hay problemas con las pensiones, será debido al envejecimiento de población que sufre Europa pero no tendrá nada que ver con formar parte de España”. Por su parte el economista Xavier Cuadras destaca el potencial exportador catalán y su internacionalización. “Actualmente, un 43% de las exportaciones catalanas van a España pero hace 20 años era un 75%, las cosas están cambiando”, sentencia Cuadras.

 

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