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10 de abril de 2016

¿Puede la policía matar a un ciudadano?

Adrián Caballero
Antidisturbios en las protestas de Ferguson, EE.UU. / Foto: RO

Antidisturbios en las protestas de Ferguson, EE.UU. / Foto: RO

 

El pasado verano un joven negro desarmado fue agredido por un agente de policía en Ferguson, Estados Unidos, hasta causarle la muerte. La comunidad negra de la ciudad y de otros rincones de EE.UU. salieron en protesta por lo que consideran una histórica discriminación policial hacia la raza negra en el país. A raíz de este incidente, nos preguntamos hasta qué punto los cuerpos de seguridad, la policía, puede usar la fuerza e, incluso, llegar a matarnos.

 

USO DE LA FUERZA PROPORCIONAL

Desde una perspectiva teórica, en un estado democrático, la policía es quien ejerce “el uso legítimo de la fuerza”. Para determinar ese ejercicio, existen directrices de las Naciones Unidas y de la Unión Europea que tratan el tema del comportamiento de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Tanto éstas como las normativas de muchos países democráticos tienen como uno de los principios fundamentales en cuanto a su policía el “uso proporcional de la fuerza”.

Este principio se refiere a la demanda de la sociedad a la policía a que use la mínima fuerza necesaria para llevar a cabo su trabajo y siempre respondiendo, de forma proporcional, a la agresión recibida o al peligro. Este principio es el que hace que, por ejemplo, no se pueda disparar a un hombre desarmado –precisamente algo así es la razón de las protestas en Ferguson-.

En España, la Ley Orgánica que regula a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado determina que “la fuerza se usará solo en casos estrictamente necesarios”, de forma proporcional y razonable. Estos últimos conceptos nos adentran en una zona gris que es la causante, al final, de los debates y las polémicas sobre la respuesta de la policía.

Los casos más polémicos en España sobre el uso de la fuerza los han protagonizado los denominados “antidisturbios”, especialmente en manifestaciones, como las de los movimientos ligados al 15-M. Según opina Alfonso Villagómez en un artículo de La Opinión, los antidisturbios “son los agentes con una tarea más compleja ya que se enfrentan a constantes momentos de tensión”, donde deben decidir qué es proporcional ante la amenaza o la agresión recibida.

 

¿LA POLICÍA PUEDE MATAR?

Para responder a esta pregunta hemos de recordar dos conceptos que acabamos de usar: la policía tiene, en democracia, el monopolio de la violencia y ésta se ejerce de manera proporcional. Por tanto, sí pueden existir casos en los que la respuesta proporcional de la policía pueda llegar a ser la agresión letal contra una persona.

La justificación más obvia para el uso letal de la fuerza en la policía es la protección de sus vidas y las vidas de otros. La incertidumbre aquí es determinar si el “agresor” está poniendo en riesgo la vida del policía u otras personas o ha habido exceso de fuerza. En este supuesto cabe la opinión de Villagómez cuando habla de los antidisturbios ya que son los encargados de determinar hasta qué punto el “agresor” está amenazando a la policía o el resto de ciudadanos. Durante el tiempo que duró las protestas, los ánimos se volvieron a encender con la muerte de otro joven negro en Misouri, muy cerca de Ferguson.

Aun cuando la policía tiene cierta legitimación en el uso letal de la fuerza, son muy pocas las ocasiones en las que esto ocurre. Para ejemplo el gráfico que acompaña este artículo donde observamos que los asesinatos de ciudadanos por parte de fuerzas de seguridad es desproporcionadamente alto en Estados Unidos, mientras que en otros países democráticos es prácticamente un caso aislado.

 

Infografía sobre el asesinato de ciudadanos a manos de policías / Fuente: Twitter - The Economist

Infografía sobre el asesinato de ciudadanos a manos de policías / Fuente: Twitter – The Economist

 

 

 

LEGÍTIMA DEFENSA

Además de la policía, cualquier ciudadano tiene reconocida la legitimidad de usar la fuerza de forma letal. Para cualquier ciudadano únicamente existen dos justificaciones:

1 – Cuando respondamos a una agresión que amenace nuestra vida. Esto es: nosotros también seguimos un principio de proporcionalidad y solo está legitimado matar a una persona si ésta está agrediéndonos con tal brutalidad que veamos amenazada nuestra vida.

2 – Cuando nuestra supervivencia no nos deje otro recurso. Esto quiere decir que, en un determinado caso de extrema necesidad o urgencia, nos encontremos ante una situación en que para sobrevivir debamos dejar de prestar auxilio a alguien o directamente, escapar sin tener en consideración nada más que nuestra propia protección.

Como es obvio, la Justicia es muy restrictiva en cualquiera de estos dos casos y se exige a la persona que ha usado la fuerza de forma letal que justifique y demuestre de forma indudable que no había ninguna alternativa a ese uso letal de la fuerza.

 

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