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7 de agosto de 2014

¿Qué ha conseguido España y qué le queda por conseguir con el rescate bancario de la UE?

Patricia Pacheco
Claros y oscuros en el rescate bancario en España / UIMP

Claros y oscuros en el rescate bancario en España / UIMP

 

Hace un par de semanas se determinó el fin de la ayuda financiera a España por parte de la Unión Europea. Este decisivo paso no significa que España tenga libertad absoluta en la toma de decisiones en cuanto a política financiera se refiere, si no, más bien, a una “libertad vigilada” con un estricto programa de medidas contenidas en el Memorándum de Entendimiento (MoU) que, habiendo conseguido solventar algunos de los problemas estructurales que han llevado a España a la crisis, hay otros que siguen persistentes en nuestra economía actual.

Lo más importante es que el rescate ha significado una importante recapitalización de la banca española, lo cual era su principal objetivo. Con un coste total de 41.333 millones de euros repartidos entre bancos y cajas y también para financiar la participación del FROB en los bancos afectados, se ha conseguido una mejora sustancial en las entidades afectadas, las cuales ahora podrá decirse que son económicamente solventes. Además, cabe señalar que el rescate ha permitido que entidades que no han sido ayudadas hayan reforzado su solvencia mediante ampliaciones de capital.

 

Con los más de 41.000 millones de euros repartidos entre bancos y cajas se ha conseguido una mejora sustancial, pero queda todavía mucho trabajo

 

El saneamiento del sector bancario en España y la mejora de la prima de riesgo han situado de nuevo a los bancos españoles en el mercado financiero, reduciendo así el coste de financiación de nuestros bancos e incrementando su rentabilidad en un momento clave y de gran presión sobre los márgenes mundiales. La creación del Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria) para el traspaso de activos “tóxicos” de las entidades rescatadas ha sido otra de las gestiones más exitosas a partir del rescate. Ahora las políticas de venta de activos están cogiendo fuerza corrigiendo las primeras operaciones y beneficiando de manera satisfactoria a los compradores.

La exigencia más polémica del MoU era la de que los titulares de activos híbridos debían compartir la carga de la reestructuración para rebajar la factura para el contribuyente. Inicialmente Bruselas pretendía que los compradores lo perdieran todo, pero el Gobierno consiguió que el pago no llegara a ser del 100%.  Aun así, el escándalo social que provocaron estos pagos y los canjes obligatorios por acciones obligó a las autoridades a buscar un mecanismo para resarcir a los clientes minoristas a los que se vendió estos títulos de forma irregular: los arbitrajes.

 

Decisiones equivocadas

El rescate ha ayudado de manera sustancial a impulsar la economía española, pero no todas las decisiones han sido las acertadas ni todos los problemas se han resuelto de manera duradera. Prueba de ello es que el crédito sigue sin fluir, y ese es el fracaso más significado del rescate. El Gobierno lo ha justificado como inevitable ya que las entidades tenían que tener las condiciones óptimas antes de dar crédito e impulsar la recuperación, pero a pesar de la recapitalización, el crédito sigue sin fluir.

La explicación de este hecho, según los expertos se traduce en que, en definitiva, venimos de una crisis de sobreendaudamiento y ese exceso todavía no ha llegado a reducirse, estamos ahora mismo en los niveles de 2007, por tanto, es razonable que el crédito siga sin subir, ya que el nuevo crédito es inferior aún al que va venciendo de la época de la burbuja.

Otra rama de expertos afirma que la banca debería movilizarse y empezar a dinamizar corrientes de dinero en circulación aunque el alto índice de morosidad, actualmente un 12%, incita a los bancos a no asumir ningún riesgo incluso a pesar de las previsiones optimistas de recuperación en la segunda mitad 2014. No debemos olvidar que el coste de todo esto al contribuyente va a ser de gran calibre y eso obstaculizará el consumo, la demanda se paralizará y por tanto la recuperación se ralentizará aún más debido a la sobrecarga fiscal que vamos a tener que sumir los españoles.

 

El mayor problema del rescate es que no ha conseguido que el crédito vuelva a fluír. Además, el FROB todavía tendrá que seguir inyectando dinero en cajas

 

Todavía la batalla de las cajas de ahorro no ha acabado, el FROB, por ejemplo, tendrá que inyectar todavía más dinero si quiere que se cierre la fusión entre Unicaja y Ceiss, se tendrá que llevar a cabo la reforma de la nueva Ley de Cajas en la que se encuentran conjuntamente, la necesidad de dotar a los bancos de un fondo de reserva si no quieren vender un alto porcentaje del banco filial y la prohibición de que los presidentes y consejeros de las nuevas fundaciones estén también en el banco.

Bruselas ha decidido tomar las riendas de este asunto debido al reciente nombramiento de José María Roldán, exdirector general del Banco de España como presidente de la AEB, e insistir al gobierno que prohíba el paso de los miembros de los órganos supervisores a los supervisados, o lo que es lo mismo, una vía de doble sentido entre el sector publico y privado. Aunque las anticuadas estructuras políticas de España limitan el progreso en este aspecto nos hacen caer en los mismos errores y nos hacen pensar que pueda ser muy difícil ver cambios estructurales en el corto plazo.

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