7 de diciembre de 2013

Adiós a ‘Madiba’

Laura Alonso

Nelson Mandela, el líder que cambió el destino de un país y millones de personas / ANC

 

Nelson Mandela ha fallecido en su casa de Johanesburgo. La situación del líder sudafricano ha sido crítica desde que fuera hospitalizado el pasado 8 de junio hasta que finalmente falleció este jueves a los 95 años. El mundo se despide de aquel que luchó hasta el final por el derecho de las minorías.

Toda una vida de lucha

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de junio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea de la localidad de Umtatu (Sudáfrica). Conocido como ‘Madiba’ –título honorífico otorgado por los ancianos del clan Mandela- o como Tata –padre- perteneció a una de las familias más importantes de la etnia Xhosa. Se casó tres veces, la última con Graça Machel, su actual esposa, y fue padre de siete hijos.

Pese a que su padre tenía pensado otro futuro para él, en 1942 Mandela decidió cursar sus estudios de derecho en la Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo, donde se graduó como abogado. Pese a que tenía muy claras sus ideas sobre la autodeterminación política de la raza negra, allí se hizo amigo de varios comunistas y liberales provenientes de Europa, judíos, indios…

En 1944 ingresa en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión de la raza negra, en la que funda la rama juvenil de la organización. Cuatro años más tarde (1948) se convierte en el secretario nacional de ésta. Ese mismo año en Sudáfrica asciende al poder el Partido Nacional, que sostiene la segregación racial e instaura el régimen del apartheid. Se trataba de un partido abiertamente racista, por lo que Mandela y otro grupo de personas se posicionaron contra el apartheid, propugnando métodos de lucha no violentos, como boicots o huelgas, y organizando numerosas campañas de desobediencia civil, radicalizando la organización.

 

 

En 1952 pasó a presidir el ACN del Transvaal continuando con la campaña de desobediencia civil, lo que conllevó la represión de miles de personas y la detención de más de ocho mil, incluyendo la de Mandela, que fue enviado a cumplir condena en la cárcel de Johannesburgo. Aprovechando su estancia allí, creó junto a otro compañero el primer bufete de abogados de raza negra en Sudáfrica. Al salir de prisión tres años después, en una comparecencia pública promovió la Carta de la Libertad, toda una declaración de intenciones. En ella se reclamaba un estado multirracial, democrático e igualitario en el que se produjera un reparto justo y equitativo de la riqueza.

En 1956 el Partido Nacional endurece el régimen racista que le caracteriza al decidir crear una especie de guetos (bantustanes) en los que “encerrar” a la población negra. El ACN responde con dureza a estos hechos y la mayoría de sus dirigentes acaban detenidos. Durante los juicios, en 1960, multitud de personas se manifestaron en las puertas de los juzgados contra las leyes de segregación racial que se estaban llevando a cabo, la policía abrió fuego y mató a 69 manifestantes desarmados; es lo que se conoce como la matanza de Sharpeville. Nelson Mandela fue acusado de alta traición, juzgado y absuelto por falta de pruebas en 1961.

Cansados de luchar con métodos no violentos y no conseguir nada, en 1961 Mandela fue escogido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda África, el brazo armado de la ANC. Este movimiento clandestino adoptó el sabotaje como su principal medio de lucha. Atentaban contra instalaciones con cierto valor simbólico o económico, pero nunca contra vidas humanas. En 1962 ‘Madiba’ fue detenido y condenado a cinco años de prisión, aunque un juicio posterior lo condenó a cadena perpetua en 1964.

El preso 46664

Nelson Mandela fue el preso 466 de 1964 en la prisión de la isla de Robben, en la que permaneció durante 18 años en precarias condiciones. Numerosos movimientos pidieron durante años su puesta en libertad pero el Gobierno sudafricano hizo caso omiso a estas peticiones y Mandela, junto a su número de preso (466/64), se convirtió en un símbolo de lucha contra el apartheid, tanto dentro como fuera de África. Él era el símbolo de la falta de libertad en la que vivían sumidos todos los africanos.

Las condiciones de los presos en la prisión de Robben Island eran lamentables. Se segregaba a los presos por cuestiones de raza y a los de raza negra se les daba menos de comer. Los presos políticos fueron separados de todos los demás y se les retiraron privilegios. Además se hacía trabajar a las personas negras en una cantera de cal en condiciones muy extremas. Mandela solo tenía derecho a recibir una visita cada seis meses y prácticamente nunca le llegaban las cartas que le habían sido enviadas.

En 1982 fue traslado a la prisión de Pollsmoor junto con otros dirigentes de la ACN. En 1985 el Presidente Botha le ofreció la libertad a cambio de abandonar la lucha armada, pero Mandela a través de un comunicado rehusó la propuesta. En 1988 fue trasladado a la prisión de Víctor Verster en la que permaneció hasta su puesta en libertad. Frederick Willem de Klerk, el sustituto del Presidente Botha, fue quien en 1990 declaró la libertad de Mandela, poniendo fin a 27 años de cautiverio.

Tras su puesta en libertad Mandela negoció con Willem de Klerk el proceso de democratización sudafricana, por lo que ambos comparten el Premio Nobel de la Paz en 1993. Nelson Mandela se presentó a las elecciones de 1994 que ganó, convirtiéndose así en el primer presidente negro de Sudáfrica. Durante su mandato realizó básicamente una política de reconciliación nacional. En 1999 abandonó la política. El deterioro de su salud lo hizo retirarse de la vida pública en 2004 pese a que aún lo vimos aparecer en contadas ocasiones.

Sin duda nos deja hoy un referente en la lucha por la igualdad de razas, que llevó a Sudáfrica a lo más alto y nos enseñó lecciones tan valiosas como las de la importancia de la igualdad y la libertad. Hoy nos despedimos del que una vez dijo: “Que reine la libertad. El sol nunca se pone en tan glorioso logro humano”.

 

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