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26 de octubre de 2015

¿Cómo quedarían Parlament y Congreso con el resultado de las europeas?

Eduard Ribas
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Listas electorales en un colegio de Barcelona

 

El triunfo de la independentista ERC en Catalunya y la pérdida de fuelle del bipartidismo en el resto del Estado son los grandes titulares que dejan los comicios europeos. Si bien es cierto que en este tipo de elecciones el voto dual se hace evidente y los ciudadanos tienen un comportamiento electoral distinto al  de otros comicios, en TRIBUNA INTERPRETATIVA hemos querido hacer un ejercicio de política ficción: hemos reconfigurado el Parlament de Catalunya y el Congreso de los Diputados según los votos emitidos por los ciudadanos en las elecciones al Parlamento Europeo. El resultado son dos cámaras de representantes muy fragmentadas y de difícil gobernabilidad.

 

Gobierno soberanista o reedición del tripartito

Según este experimento, la formación de Oriol Junqueras lograría la victoria en unas elecciones autonómicas por primera vez desde la restauración de la Generalitat. Esquerra no solo doblaría su representación – de 21 a 40 diputados- sino que ganaría en las demarcaciones de Barcelona, Tarragona y Girona. En Lleida, por lo contrario, Convergència i Unió mantendría su feudo aunque esto no le impediría perder 14 diputados y caer a segunda fuerza política. Con este resultado, Esquerra tendría la obligación de formar un gobierno con otras formaciones pero lejos de la mayoría absoluta -de 63 diputados- las combinaciones son pocas.

 

Así quedaría el Parlament con los resultados de las elecciones europeas / TRIBUNA INTERPRETATIVA

Así quedaría el Parlament con los resultados de las elecciones europeas / TRIBUNA INTERPRETATIVA

 

La más probable, si los partidos mantuvieran su hoja de ruta, sería un frente soberanista de ERC y CiU. Ambas formaciones sumarían una holgada mayoría de 76 diputados. Es cierto que actualmente ya representan a una mayoría considerable de 71 escaños pero  Junqueras evita a toda costa entrar en el gobierno de Mas para no sufrir el desgaste que ello supondría. Por el mismo motivo no sería tan sencillo que CiU quisiera entrar en un gobierno de ERC y las reticencias de Duran i Lleida se harían evidentes. Pero la voluntad de una consulta independentista sería un nexo de unión para posibles acuerdos de gobernabilidad.

En el improbable caso de que Convergència no garantizase apoyo parlamentario a Junqueras, Esquerra debería buscar otros socios para no quedarse sola con sus 40 diputados. Las matemáticas ofrecerían la reedición del tripartito catalán de izquierdas. Junto a un PSC que tocó fondo en las últimas autonómicas y los ecosocialistas en alza, el frente de izquierdas ocuparía 74 asientos. Si esta opción es más improbable que el frente soberanista es porque el tripartito nació como herramienta para acabar con el pujolismo hegemónico e instaurar un gobierno de izquierdas. Ahora sin embargo, el debate público catalán gira entorno al referéndum independentista en lo que Esquerra y socialistas están lejos de un acuerdo.

 

El proceso soberanista catalán refuerza la posibilidad de un gobierno de ERC y CiU antes que otro tripartito

 

Malas noticias para  los dos grandes partidos unionistas de Catalunya que experimentarían un destacado retroceso electoral. El Partido Popular, que gobierna en el conjunto del Estado, sería la quinta fuerza del parlamento confirmando así el hecho diferencial de Catalunya. Mientras que Ciudadanos, que algunas encuestas le han augurado ser la tercera fuerza, con los resultados de las europeas perdería dos escaños. Pero una de las mayores incógnitas es qué ocurriría con la izquierda alternativa. La flamante Podemos irrumpiría con fuerza en Catalunya con 5 diputados. Pero hay que tener en cuenta que la CUP, que compite por un espacio electoral similar, no se presentó a las europeas por lo que no es posible hacer extrapolaciones.

 

El “fin del bipartidismo” y sus paradojas

Por lo que se refiere al conjunto del Estado español se ha hablado mucho del fin del bipartidismo. Y es que las elecciones europeas han supuesto un auténtico batacazo de los dos grandes partidos dinásticos. Tanto PP como PSOE han perdido alrededor de 2 millones de votos y juntos no suman ni un 50% de los escrutinios. Sin embargo, debido al tarado sistema proporcional español, cuando estos resultados se trasladan a la configuración del Congreso, PP y PSOE suman de todas formas una amplia mayoría absoluta. Pues los populares volverían a ganar las elecciones -perdiendo 49 diputados- seguidos de los socialistas que retrocederían solo 3 escaños gracias a los buenos resultados en Andalucía.

 

Proyección del Congreso con el resultado de las europeas. Otros: EH-Bildu (8), PNV (7), C's (4), CC (2), Compromís (2), Vox (1). / TRIBUNA INTERPRETATIVA

Proyección del Congreso con el resultado de las europeas. Otros: EH-Bildu (8), PNV (7), C’s (4), CC (2), Compromís (2), Vox (1). / TRIBUNA INTERPRETATIVA

 

El cambio político en Catalunya también tendría sus repercusiones en Madrid, donde Esquerra Republicana se dispararía hasta los 15 diputados y Ciutadans, que se presentaría en toda España, irrumpiría con 4 diputados. Pero lo que más daño haría al bipartidismo es el crecimiento de Izquierda Unida que doblaría su representación y el aumento, aunque más moderado de lo esperado, de la UPyD de Rosa Díez. Política a la que no le ha hecho demasiada gracia la gran sorpresa de estas elecciones. Con pocos meses de vida, la Podemos del televisivo profesor Pablo Iglesias ha logrado más de 1 millón de votos, con un importante caladero en Madrid. Si el 25-M hubiesen sido unas generales, el partido de los indignados tendría hoy 19 escaños y sería la cuarta fuerza más importante del país.

 

El voto contra el bipartidismo favorecería una Gran Coalición entre populares y socialistas

 

Sin embargo, la gran paradoja de estos resultados es que aunque los ciudadanos votasen en contra del establishment, el “fin del bipartidismo” refozaría el establishment. Y es que el único gobierno posible con este Congreso sería una gran coalición entre populares y socialistas. Sí, como el gobierno de Merkel en Alemania o como la próxima Comisión Europea. Y aunque ni PP ni PSOE desean un gobierno de coalición pese a lo que diga Felipe González, no dudarían en unirse para aferrarse al poder si los resultados electorales lo forzasen.

A nivel local, el comportamiento político de las europeas también ha alterado a las grandes ciudades. En Madrid el PP ganó las elecciones pero Podemos logró el tercer puesto, por delante de Izquierda Unida. En Sevilla, el efecto Susana Díez conserva la ciudad para los socialistas mientras que en Bilbao ganaron los nacionalistas del PNV seguidos de un empate entre el PP y Bildu. Pero si alguna ciudad ha dado la nota es Barcelona. En la capital catalana ERC ha ganado por primera vez lo que resulta significativo porque actualmente los independentistas solo tienen dos de los 41 concejales. Es política ficción trasladar el resultado de las europeas a unas locales, autonómicas o generales. Pero a veces, la realidad supera la ficción.

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