Iniciar sesión

  • · Síguenos
18 de junio de 2014

¿Es cuestión de democracia solamente?

Joan Vergés

En el debate sobre política general que hubo hace poco en el Parlament de Catalunya, el presidente Artur (“Ártur” para los doctos) Mas afirmó que en la cuestión del proceso soberanista la minoría no puede frenar la voluntad de la mayoría. Como es bien sabido, desde un tiempo para acá, en Catalunya existe una amplísima mayoría de personas favorables a consultar a la ciudadanía catalana acerca de una posible independencia del Principado. Lo que el president quería decir es que no sería democráticamente legítimo que los que son contrarios a la consulta, una minoría en Catalunya, impidieran la consecución de aquello que anhela una gran mayoría de catalanes.

Inmediatamente, una serie de políticos, politólogos y opinantes se lanzaron sobre el president para recordarle que la legitimidad democrática no se basa meramente en satisfacer la voluntad de la mayoría de ciudadanos. La democracia es mucho más. Si la democracia consistiera tan sólo en satisfacer lo que una mayoría contingente de personas desea, entonces tendríamos pena de muerte cada vez que se comete un crimen atroz, los violadores serían castrados públicamente en la plaza… y a cada esquina aparecería un Hitler con posibilidades de hacerse con el poder. Según estos críticos, con la apelación a la mayoría de catalanes, lo que el señor Mas estaría demostrando es que tiene una concepción autoritaria del poder. La democracia moderna no consiste solamente en consultar la ciudadanía en votaciones. Es consultar la ciudadanía en un marco jurídico que garantice los derechos de los individuos, es decir, un estado de derecho de carácter liberal… donde impere la voluntad de la mayoría, claro.

La imagen que nos llevamos los espectadores de tal cruce de acusaciones es que unos y otros creen tener la democracia de su parte. Unos y otros desean resolver su disputa pidiendo al “árbitro democracia” que diga, finalmente, qué opción política es la más legítima, la más auténticamente democrática. Pero en realidad, lo que unos y otros están discutiendo es cómo deberíamos concebir la democracia. El concepto “democracia”, aquí, no nos resuelve nada. No es el árbitro. Es el campo de batalla.

 

Joan Vergés es profesor de Filosofía política en la Universitat de Girona y consultor de la UOC. Además, es colaborador habitual del diario de opinión 50×7.com
 

 

Deja un comentario