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14 de noviembre de 2014

La irrupción de España en el debate norteamericano: ¿credibilidad u oportunismo?

Francisco J. Rodríguez

Republican presidential nominee Romney speaks during the first presidential debate with President Obama in Denver

Muy probablemente el comentario del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos para las elecciones de noviembre, Mitt Romney, sobre España y su “elevado” gasto público –una senda, dice el republicano, que no quiere seguir si es elegido presidente- haya quedado a estas alturas como algo secundario, unos instantes que para nada decidieron los derroteros del debate posterior.

Pese a que en los últimos años las palabras España, crisis, desempleo y deuda han ido asociadas para los norteamericanos –y para el resto de Europa-, no lo fueron así hace cuatro años cuando el candidato Barack Obama ponía a España como ejemplo de país a seguir en energías renovables y trenes de alta velocidad. Ahora, cuatro años después y con lo peor de la crisis cayendo sobre la piel de toro, Obama evita la palabra “España” y sus elogios a José Luís Rodríguez Zapatero. Por ese motivo, o simplemente por la mediatización de la crisis española en todo el mundo, Romney sacó a relucir el tema de España en el primer debate electoral.

 

Obama evita referirse a España en su campaña porque su imagen en los Estados Unidos va asociada a crisis, desempleo y deuda excesiva

 

Corría el minuto 32 del debate electoral, y los candidatos debatían sobre los impuestos y su efecto en la economía; el republicano Romney explicaba por qué era negativo para la economía subir los impuestos –con la perorata neoliberal de que no estimula el crecimiento una subida de impuestos, sino crear puestos de trabajo para que se tribute más-, cuando dijo: “España dedica el 42% de su economía global al gasto público. Nosotros dedicamos ahora el 42% de nuestra economía al gasto público. No quiero seguir el camino de España, quiero seguir la senda del crecimiento”. Nuestro país no volvió a aparecer más en el debate, pero creó el efecto deseado.

¿Pero realmente ha sido un buen ejemplo el facilitado por Mitt Romney para dar alas a sus planes económicos? Si nos ajustamos a las estadísticas el ejemplo puesto por el republicano no tendría mucha base. Según datos del Eurostat, el gasto público de España durante 2011 fue del 43,6% del PIB. Si lo comparamos con la media de los países de la Unión Europea, veremos que España está casi 6 puntos porcentuales por debajo de la media, que alcanza el 49%. Pero yendo más allá podremos comprobar que países como Francia, Dinamarca o Finlandia están por encima del 53% de su PIB. Estados que, por otra parte, no han notado de la misma manera que España o Italia los efectos de la crisis mundial, o como en los casos de Finlandia o Dinamarca, poseen unos índices económicos estables y robustos.

Romney ha puesto de ejemplo a España para justificar sus políticas económicas, sin tener en cuenta que hay países con unos índices de gasto público aún superiores a los cuales las cosas no les van tan mal. Teniendo en cuenta estos datos, las palabras del candidato republicano a la presidencia de los estados unidos, ¿serían puro oportunismo debido a, como ya hemos dicho con anterioridad, la mediatización de la crisis española?

Según la OCDE, las previsiones del gasto público norteamericano para 2013 son a la baja, con un 39,8%, cosa que sitúa a los EE.UU por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo. Las previsiones del año que viene para Dinamarca, por ejemplo, alcanzan el 57,6% del PIB, 54,9% en Francia y 54% en Finlandia. En la Unión Europea, los países con mayor gasto público, la mitad se dedica a gasto público y sanidad.

OBAMA ROMNEY AFP (SAUL LOEB)La reacción en España no se ha hecho esperar. Desde el Ministro de Exteriores hasta la presidenta de Castilla la Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que afirmó ayer  en una entrevista a Radio Nacional de España que nuestro país “no está ardiendo por los cuatro costados como algunos pretenden hacer ver al exterior”. Las críticas a los gobiernos españoles de los últimos años desde el exterior han sido un no parar desde el inicio de los efectos de la crisis económica.

En lo referente a las propuestas fiscales, el candidato republicano se limitó a negar que quiera hacer un recorte fiscal de 5 billones de dólares a los ricos, pese a que así lo ha ido dejando caer a lo largo de la campaña. Romney prometió recortes que beneficiaran a todos los niveles de la sociedad. Sobre este tema el diario Washington Post afirma que la propuesta fiscal de Romney empeorará el nivel de la deuda americana, y la califica de “ruinosa”.

Tanto las encuestas como los que siguieron el debate coinciden en que Mitt Romney ganó el primer pulso electoral. No obstante, el debate de ayer ha sido el primero de los cuatro programados: tres debates entre los candidatos a la presidencia (4, 16 y 22 de octubre) y uno entre los candidatos a vicepresidente, el 11 de octubre, Byden y Ryan. Tras el debate Obama apareció en un acto en Denver donde pareció despertar del “despiste” que muchos han calificado su primer debate, al criticar a Romney donde no lo hizo durante el debate, en su plan de no aumentar impuestos a las clases altas –más bien reducirlos- y sobre el famoso vídeo del 47%. Pese a esta sensación de victoria del republicano, las encuestas todavía le otorgan una clara desventaja frente al demócrata; en la del Washington Post Obama obtendría el 49% de apoyos frente al 47% de Romney.

 

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