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14 de noviembre de 2014

La victoria de Obama o cómo convertir las minorías en mayoría

Francisco J. Rodríguez

spencer green AP

El Obama de 2008 reapareció ayer en el Grant Park de Chicago durante el discurso de la victoria ante la parroquia demócrata allí congregada. En un alarde de habilidades mediáticas y un discurso populista sí, pero ilusionante, volvió a convencer a su electorado de que “lo mejor está todavía por venir para América”. Su emotivo discurso ha podido persuadir a sus votantes, pero no a la otra mitad de los Estados Unidos, alrededor del 48%, que votaron a Romney. Los republicanos han mantenido la ventaja de escaños en la Cámara de Representantes (no así en el Senado), aspecto que podría ser un obstáculo de cara a las grandes reformas a las cuáles se ha de enfrentar Barack Obama en los próximos cuatro años.

Salta a la vista, resultados en mano, que las minorías han tenido un papel decisivo en las presidenciales norteamericanas. Unas minorías (latina, negra, asiática) que se convierten en mayoría cuando se unen en su apoyo a un determinado candidato: el demócrata Barack Obama. Si a estos grupos les sumamos los jóvenes y la mayoría de las mujeres, la que otrora fue la “mayoría blanca”, el hombre medio americano (el grupo de edad y étnico que menos ha incrementado en número en los últimos años), es ahora un grupo en retroceso. Un grupo que votaba, tradicionalmente, republicano.

La influencia hispana

Ya antes de la celebración de los comicios era uno de los grupos clave, si no el que más, y el que buscaban los candidatos con más ahínco (pese a los deslices republicanos en materia inmigratoria). Las profecías se cumplieron y los hispanos fueron a votar en masa a Obama: tres de cada cuatro votaron al demócrata, y sólo un 23% lo hicieron por el candidato republicano. Según informaciones de El País, sacadas de la organización ‘Latino Decisions’, en estados como Massachusetts este porcentaje de apoyo latino a Obama alcanzó casi el 90%.

IMG_5735La hispana es la minoría étnica que más ha crecido en los últimos años en los EE.UU. Según afirmó hoy el Cónsul General de los Estados Unidos en Barcelona, Tanya Anderson, en una mesa redonda celebrada en el Campus de Poblenou de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, “los latinos han incrementado en un 43%”, además de los afroamericanos (un 13%) y los asiáticos (entre 7-9%). Anderson también ha destacado lo que a su juicio ha sido una falta de visión estratégica del Partido Republicano, que no ha sabido camelar a una comunidad que cuenta con más de 20 millones de personas con derecho al voto. “En cambio, Obama ha encaminado su campaña hacia las sensibilidades latinas”, ha afirmado Anderson, a lo que ha añadido que “los republicanos han de reformular su estrategia y mensaje para apelar a las minorías”.

 

En estados como Massachusetts el apoyo de la comunidad latina a Obama rozó el 90%, y tres de cada cuatro le votaron en todo el país

 

Los republicanos, obsesionados por la ortodoxia conservadora que recelaba de Mitt Romney por blando, no han sabido captar el cambio demográfico y social por el que está transitando la sociedad norteamericana. De nuevo, si cogemos los resultados, veremos que sólo los hombres, los evangelistas y los mayores de 65 años votaron al Partido Republicano, al que se le escapan las minorías, los jóvenes y las mujeres. “Es muy posible que veamos un candidato latino por el Partido Republicano en el futuro”, ha augurado la cónsul Anderson en este sentido, que reconoce que los republicanos necesitan soluciones.

Batacazo del ‘Tea Party’

O soluciones, o ruptura con las antiguas prácticas. Y es que estos cuatro últimos años han estado plagados de obstáculos políticos y mediáticos de la ultraderecha a la administración Obama. El famoso ‘Tea Party’, un grupo político ultraconservador del Capitolio, no ha salido fortalecido en su “estreno” electoral se podría decir. Encumbrados en las primarias republicanas a lo largo de la geografía estadounidense, han dado como resultados a candidatos que creen en violaciones “legítimas” dei gratia, o en prodigiosas capacidades del cuerpo de una mujer para cerrarse en banda en caso de violación y no quedar así embarazadas. Los autores de estas declaraciones, Todd Akin, de Misuri, y Richard Mourdock, de Indiana, no han conseguido escaño en el Capitolio.

No han sido los dos únicos adeptos del ‘Tea Party’ que han caído: en Massachusetts el Senador y conductor de una camioneta Scott Brown perdía su escaño (aquel que había estado años atrás en manos de los Kennedy) en favor de la demócrata Elisabeth Warren. Incluso la fundadora de este movimiento político, Michelle Bachmann, estuvo a punto de perder su escaño.

 

Donald Trump ha hecho un llamamiento a la “revolución” para derrocar al “régimen” del presidente Barack Obama

 

Otros cuatro años de obstruccionismo y de crítica salvaje hacia la administración demócrata podrían hundir a los republicanos, que seguramente busquen vías más conciliadoras en aras de intentar de nuevo el asalto a la casa blanca de aquí a cuatro años. De momento el magnate Donald Trump está llamando a la “revolución” para acabar con el “régimen de Obama”.

Jason Whitman, presidente del Comité de Política Nacional del Partido Republicano, ironizó contra Akin en Twitter al que quiso “dar las gracias” por ayudarles a perder el Senado. Tanya Anderson, que ha criticado duramente tanto a Akin como a Mourdock, ha destacado que esas derrotas han sido clave a la hora de mantener el Senado demócrata. “Son unas palabras que no sintonizan con lo que piensa la gente de la calle”, ha apostillado el cónsul.

No todo es economía

“Para el Partido Republicano la economía era lo más importante para los norteamericanos. Pero había muchos más asuntos internos que no tuvieron en cuenta”. El cónsul Anderson ha querido destacar también otro posible error de la estrategia republicana, centrada en desacreditar la gestión económica del presidente Obama e incluso hacerle responsable de la crisis. Con el mayor paro desde la Gran Depresión, y con la amenaza del “precipicio fiscal”, no obstante, el presidente ha sido reelegido.

IMG_5740Muchos han recordado el famoso artículo escrito por el candidato republicano a la presidencia hace cuatro años para el New York Times, donde pedía que “se dejara ir a la bancarrota a la industria automovilística de Detroit”, opinión que se le ha vuelto en contra a Romney, ya que resultó ser la solución para la industria de Detroit. A lo largo de la campaña Romney, el impecable hombre de finanzas, no ha sido claro con su mensaje en materia económica, a lo que se suma su negativa a publicar se declaración de impuestos y la voluntad de no incrementar los impuestos a las clases altas sin decir de dónde sacaría el dinero necesario (posiblemente de las clases medias y bajas). Esta serie de malas jugadas han acabado con la confianza del electorado en el candidato de Boston, incapaz de presentar algo mejor que el candidato demócrata.

Como ya hemos dicho, el apoyo de los jóvenes ha resultado ser clave en los comicios. Un colectivo al que a menudo se le acusa de abstencionista o de no involucrarse en política ha acabado por decidir, en parte, la victoria demócrata. Según Anderson, “Obama ganó a Romney por 24 puntos entre la franja de edad de los 18 a los 29 años”. Mientras Obama aparece con Bruce Springsteen en concierto (entre muchos otros), Romney sólo tiene un Clint Eastwood que aparezca a hacerle un discurso en una convención. Mientras Obama rompe límites en las redes sociales como Twitter, a Romney no se le ve desde la tarde del día de los comicios, animando a votar. “Obama ha utilizado las redes sociales porque es ahí donde están los jóvenes”, ha reconocido Tanya Anderson. Por su parte, el profesor de la Universitat Pompeu Fabra Christopher Tulloch ha afirmado que “Obama es una máquina mediática insuperable, que sabe utilizar a Michelle, a sus hijas y al perro de sus hijas”, a lo que añadió que “ha sabido conectar [Obama] con los jóvenes, una capacidad que Romney no tiene”.

Un huracán de apoyos

Además tenemos el tema del huracán Sandy, que asoló la costa Este norteamericana una semana antes de las elecciones. Obama mostró aquí su carácter de presidente. Canceló sus actos de campaña, se enfundó el mono de trabajo y se puso manos a la obra para dirigir la ayuda a los afectados. Incluso el gobernador republicano de Nueva Jersey y ferviente crítico de Obama, Chris Christie, elogió a Barack Obama por la ayuda prestada, reacción que algunos han visto como una traición a Romney y la clave de la victoria demócrata. No obstante estas declaraciones pueden ser el puente para un eventual inicio de campaña para presentarse a las primarias republicanas como el candidato conciliador que necesita el partido. Todo se verá.

Romney parece haber dado lo máximo posible, así como afirmó el martes noche cuando reconocía la derrota, pero no ha sido suficiente ante un Obama que una vez se ha asegurado cuatro años más en la Casa Blanca tiene ante sí una legislatura para dejar su impronta en la historia y acometer las reformas que durante su primera legislatura, por exigencias del guión, no hubiera podido realizar.

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