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14 de noviembre de 2014

Obama aprieta los dientes

Francisco J. Rodríguez

ROMNEY AFP (SAUL LOEB)

Era algo que se veía venir desde el pasado 3 de octubre. Tras una plácida precampaña y campaña para el candidato demócrata, mucho más debido a las salidas de tono y comentarios de su rival republicano que no a algo parecido a la ilusión que despertó el ahora presidente entre el electorado norteamericano en 2008, el primer debate supuso un duro golpe en su campaña de reelección. Romney despidió carisma, agresividad y seguridad en sus críticas a los cuatro años de administración Obama; éste, por su parte, seguramente convencido de su superioridad en las encuestas, saltó a escena algo perdido y “demasiado flojo” según los críticos, sin comentar nada sobre la ventajosa relación de Romney con el fisco ni sobre el famoso vídeo del 47%. Las encuestas casi nivelaron a ambos candidatos y los republicanos se reconectaban a una campaña que parecía perdida. Obama necesitaba ser menos “amable” y más seguro, más “presidencial”. Y así lo hizo.

El segundo debate de la campaña electoral norteamericana tuvo lugar en la Universidad de Hofstra, en Nueva York, ante un público que en esta vez hizo las preguntas a los candidatos. Durante la hora y media de debate, la moderadora y presentadora de la CNN Candy Crowley dirigió las preguntas de los ciudadanos cuidadosamente seleccionados por la consultora Gallup hacia los candidatos demócrata y republicano, en un debate donde estuvo prohibida cualquier muestra de apoyo a los candidatos, ya fuera en forma de silbido o de aplauso.

Tras el primer debate electoral del pasado día 3, donde el presidenciable republicano se mostró mucho más agresivo y confiado en sus posibilidades que el demócrata, las encuestas de intención de voto dieron un vuelco significativo. De una superioridad manifiesta de Barack Obama pasamos a un empate e incluso una ventaja de Mitt Romney. Según datos de Real Clear Politics (que elabora una media de todas las encuestas que se realizan en EE.UU), dos días antes del segundo debate presidencial Romney aventajaba a Obama en 1.3 puntos porcentuales en la carrera a la Casa Blanca (46% de Obama frente a 47.3% de Romney). Además, los sondeos de inmediatamente después del primer debate mostraban que los electores daban por ganador al republicano, con un 43% frente a un 22% que creían ganador a Obama.

 

Antes del segundo debate las encuestas daban un 47.3% de apoyos a Mitt Romney frente a un 46% del presidente Barack Obama

 

Las críticas a la candidez del presidente de los EE.UU y candidato demócrata a la presidencia frente a Romney afectaron fuertemente a la estrategia de campaña de Obama, que comenzó a raíz del primer debate a mostrarse más agresivo frente a los republicanos. El vicepresidente y también candidato demócrata a la vicepresidencia, Joe Biden, consiguió frenar el ímpetu republicano en el debate entre los segundos a bordo, en una dura batalla dialéctica que ganó Biden frente a un primerizo, pero no menos agresivo, Paul Ryan. Desde el entorno del presidente se decía que en este segundo debate las cosas iban a cambiar, y así ha sido. Barack Obama interrumpió, río gesticuló y se mostró sólido ante las respuestas de Mitt Romney.

Pese a no recibir el correctivo que Obama sufrió en el primer debate, Romney no pudo defenderse de según qué cuestiones como su inferior aportación al fisco o el video del 47% de los votantes. El ex gobernador estuvo correcto en cuestiones como la economía o el desempleo, aunque no acabó de explicar cómo pretende ayudar a la clase media sin aumentar las cargas fiscales a los ricos en su propuesta de reforma fiscal. Obama aprovechó este momento para atacar a su contrincante, al afirmar que “el Gobernador Romney no tiene un plan de cinco puntos (en referencia a sus propuestas en materia fiscal). Tiene un plan de un solo punto, que es ayudar a los ricos”.

Sobre el tema de las mujeres, tan traído durante las últimas semanas, Romney no consiguió posiblemente incrementar sus apoyos entre este grupo de votantes. Hace cuatro años el presidente Obama consiguió la confianza del 63% de las mujeres solteras, y pese a que en las últimas semanas Romney ha recortado distancias en este sector del electorado, que se presenta clave para acceder a la Casa Blanca según los analistas, no acaba de añadir apoyos femeninos a su causa. Y mucho menos con sentencias como “me trajeron carpetas llenas con montones  de mujeres para mi gobierno de Massachusetts”.

Romney vuelve a meter la pata

La metida de pata de la noche, y el momento más delicado para el candidato republicano, vino a la hora y diez de haber comenzado el debate. Tocaba hablar de Libia y aquí el ex gobernador de Massachusetts no escatimó en críticas a la administración Obama por no haber denominado desde un primer momento como un acto “terrorista” al ataque de grupos armados a la embajada americana en Bengasi, Libia, que costó la vida a cuatro norteamericanos, entre ellos el embajador en ese país.

Obama Romney campaña EFEEl presidente Obama, con satisfecha sonrisa a medida que el republicano desarrollaba su discurso, replicó recordando que fue al día siguiente del mismo ataque a la embajada de Bengasi que él mismo dijo al pueblo americano y al mundo que “iban a investigar qué pasó exactamente, que había sido un acto de terror”. Tras las preguntas insistentes de Romney, la propia Crowley tendió un capote al presidente y afirmó que existen transcripciones que así lo indican. La metida de pata finalizó con la presentadora urgiendo a los candidatos a ceñirse al tema de Libia y con Barack Obama asintiendo y deseando seguir con las preguntas del público asistente. Romney dio media vuelta y volvió a su silla sin añadir nada más. Y es que criticar al presidente de los Estados Unidos sobre asuntos bélicos en un país donde los votantes de las diversas tendencias hacen piña en tiempo de conflicto puede salir muy caro, sobre todo si a la vez de hacer esto te equivocas. Obama, por su parte, afirmó que como comandante en jefe la responsabilidad sobre lo de Libia es sólo suya.

En temas como la inmigración Obama se mostró más cercano a las minorías, uno de sus feudos electorales (en 2008: 95% de los afroamericanos; 67% de los latinos; 63% de los asiáticos). Romney, que parece evolucionar a medida que se acerca el día de los comicios hacia posiciones menos anti inmigrantes, sostiene estar a favor de permitir a los indocumentados jóvenes que estudien o presten un servicio militar.

Pero no todo fue negativo para Romney durante el segundo debate presidencial. A la hora de hablar de los cuatro años de administración Obama, el ex gobernador de Massachusetts no dudó en criticar el desempleo y el déficit del estado acumulado durante la última legislatura. Sobre las previsiones de Obama del 5.4% de tasa de paro para el final de su mandato y la cifra real que asciende al 7.8%, Romney destacó esa diferencia que traducida a números reales es 9 millones más de desempleados. El republicano, hombre de negocios y por lo tanto con un punto a favor en el campo económico, reprochó al presidente Obama el lento crecimiento de la economía, que “cada año crece más despacio” afirmó Romney.

Como antes del primer debate

Una encuesta post debate de la CBS señala al presidente y candidato demócrata como el ganador de este segundo debate con un 37% frente a un 30% de Romney. Según Real Politics a día de hoy el apoyo a Barack Obama ha ascendido a un 47% frente al  47.4% de Romney, que pese a ir por delante ha dilapidado su ventaja de 1.3 puntos de antes del debate. Según la misma plataforma, los delegados electorales demócratas se mantienen a 201 frente a los 191 de los republicanos, dicen las encuestas. Todavía queda dilucidar qué pasará con algunos estados indecisos como Wisconsin, Iowa, Ohio o Pensilvania; en otros, las respectivas ventajas de republicanos o demócratas podrían cambiar en esta dura campaña de altos y bajos, de cambios bruscos de dirección.

 

Mitt Romney da la impresión de haber alcanzado su techo particular en esta campaña electoral

 

Aunque Mitt Romney estuvo correcto en este segundo debate, la sensación de que el candidato republicano no puede dar más de sí es innegable. En el terreno económico es donde parece estar más cómodo, y a veces ni siquiera en este mismo. El golpe de suerte del ex gobernador del estado de Massachusetts durante el primer debate, nefasto para Barack Obama, y el giro de la campaña electoral no ha servido para aumentar su ventaja sobre los demócratas, que se han recuperado. Queda aún un tercer y último debate presidencial el próximo lunes 22, pero otro regalo de la diosa fortuna es poco probable, a priori. Romney parece haber dado mucho, y aún y así parece no conseguir despegar en las encuestas. Y el precio puede tener un nombre: el Despacho Oval.

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