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14 de noviembre de 2014

Paul Ryan, el azote del gasto público

Francisco J. Rodríguez

Paul Ryan mittromney

“Estados Unidos es un país planificado por el Gobierno donde todas las cosas son libres menos nosotros, los ciudadanos”, comentaba Paul Ryan, el hombre escogido por Mitt Romney para ocupar su vicepresidencia, en otro alarde de ideas neoliberales y viejos estereotipos americanos. Y es que este político de 42 años, católico de Wisconsin, representa el individualismo que lleva todo (o casi todo) americano en el ADN. La desaparición del minúsculo estado del bienestar norteamericano.

Su elección como candidato a vicepresidente por Mitt Romney ha supuesto un balón de oxígeno para el candidato mormón, que sigue apareciendo, a ojos de los republicanos de pura cepa, como un tipo moderado y blando. Al igual que sucedió con McCain hace cuatro años, Romney ha tenido que buscar su particular ‘perro de presa’ para recabar apoyos entre la América profunda y blanca. Por entonces, no obstante, el Tea Party no era sino una idea en las mentes de los líderes duros del republicanismo estadounidense, y el candidato (candidata) elegido fue una política con mucho arranque y pocas ideas: Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska.

Paul Davis Ryan nació en 1970 en Janesville, Wisconsin, en una familia con ancestros irlandeses, alemanes e ingleses. Estudió en el Saint Mary’s Catholic School de Janesville, y con 16 años encontró a su padre muerto en su cama de un infarto. Este hecho trastocaría la vida del futuro candidato a la vicepresidencia del país, ya que tuvo que hacerse cargo de su abuela con alzhéimer, además de recibir una paga de orfandad (Social Security survivors benefits) hasta los 18, dinero que utilizó para costearse sus estudios posteriores.

 

Paul Ryan recibió una paga de orfandad hasta los 18 años, que le sirvió para costearse sus estudios posteriores

 

Más adelante se graduó en Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de Miami en Oxford, Ohio, un centro público. Aquí sería donde entrara en contacto con las teorías de Hayek, de la Escuela de Viena, o Friedman, de la Escuela de Chicago, entre otros. Al salir de la universidad trabajó como becario para el senador Bob Kasten, y como voluntario en la campaña del congresista John Boehner. En 1999 se convierte en congresista por el Distrito 1 de Wisconsin, y desde entonces sigue en el cargo. Preside además el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes.

Romney y Ryan EFEUno de los objetivos de Paul Ryan es disminuir la carga fiscal con la esperanza de que se genere crecimiento en seguida. Es el creador del llamado Roadmap for America’s Future o lo que vendría a ser ‘Hoja de ruta para el futuro de América’, una propuesta presentada en 2008 que pretende eliminar el déficit federal y reformar el sistema impositivo. Ryan es famoso por sus encendidos debates en el Congreso en materia fiscal.

Empequeñecer aún más el estado del bienestar norteamericano, privatizar la cobertura sanitaria o abolir las ayudas sociales federales; aquellas mismas ayudas que, por otra parte, le ayudaron a seguir estudiando. Hacer casi testimonial la presencia de Washington en los asuntos de los estados de la unión. Esta es la carta de presentación del congresista de Wisconsin en materia económica. Pero su conservadurismo prosigue en el campo de las libertades individuales: contrario al aborto (incluidos casos de violación), al matrimonio homosexual, y control férreo de la frontera con México y de los inmigrantes sin papeles.

Por algo Ryan es el candidato que el movimiento Tea Party deseaba. La mano derecha que Romney necesitaba para demostrar su conservadurismo y repeler las críticas de blando que le han sido lanzadas desde el ala derecha de la nave republicana. Romney sabe que necesita movilizar al electorado con ideología pura y dura, que es lo que al fin y al cabo mueve al elector.

El impacto de Ryan en la campaña republicana fue tal que algunos comentaron que el joven de Wisconsin le hacía sombra al propio Romney. Romney y Ryan, representantes de la desregularización del mercado y de la bajada de impuestos (a los ricos), se presentan a unas elecciones marcadas por la situación económica con unos postulados que recuerdan mucho a los que llevaron a EE.UU y al mundo a la depresión. El que convenzan o no al electorado estadounidense el próximo noviembre, es otra cosa.

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