Iniciar sesión

  • · Síguenos
2 de marzo de 2016

Catalanes, estáis mejor callados

Adrián Caballero
Imagen de la manifestación del 11 de septiembre de 2012 en Barcelona / Foto: ACN

Imagen de la manifestación del 11 de septiembre de 2012 en Barcelona / Foto: ACN

 

Tal y como estaba previsto, el Congreso de los Diputados ha dicho no a la propuesta del Parlament de Catalunya. Con 297 votos en contra -350 en total-, la cámara baja del Estado ha votado en contra de la petición del Parlament de Catalunya, que demandaba la cesión de competencias en materia de referéndum, tal y como prevé el artículo 150.2 de la Constitución Española. En una jornada parlamentaria en la que el único tema a tratar ha sido la cuestión llegada del Parlament catalán –aprobada allí por casi el 80% de los diputados autonómicos-, el resultado de la votación ha sido el esperado: portazo a las aspiraciones de la mayoría de catalanes que afirman estar de acuerdo en la celebración de un referéndum sobre su futuro político.

Las razones argumentadas por los principales partidos del Congreso son las mismas que han centrado su ‘no’ constante durante los últimos meses siempre que se hablaba del tema en cualquier ocasión. El PP habló de un “no dialogante”, aunque Joan Herrera, de ICV y uno de los representantes del Parlament catalán, afirmó que “un no dialogante es como un helado caliente. Es un no, y punto”. Pareció, eso sí, que quien tenía un tono algo más suave era el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, el cual en su última intervención reivindico con fuerza la propuesta federal como una “solución para Catalunya” pero también “para el resto del Estado”. Rubalcaba acabó cada una de sus intervenciones con un tono serio y confidente: “nos preocupa mucho lo que ocurre en Catalunya”, aunque afirmó no estar “en contra de la independencia” pero muy a favor de un diálogo.

Mientras el presidente Mariano Rajoy y el diputado popular Alfonso Alonso se preguntaban dónde estaba el president de la Generalitat, Artur Mas, el diputado de CiU, Joan Turull, les intentaba convencer de que “este no es tema con un nombre y apellido. Tiene cientos de miles de nombres y apellidos”, en referencia al 80% de catalanes a favor de la consulta.

Por su parte, la representante del Parlament de ERC, Marta Rovira, destacó el valor democrático de votar, “que es simplemente lo que se está pidiendo hoy”, frente a “la Constitución que ustedes nos ponen en la frente como fin de trayecto”. Para Rovira no hay final en este debate del Congreso, sino que toca seguir otras vías para cumplir con la voluntad de la mayoría de catalanes, la de votar. La siguiente vía, descartada la del 150.2 de la Constitución, es recurrir al Estatut de Catalunya, el cual permite consultar sin vinculación. Además, en el Parlament ya se trabaja en una nueva ley de consultas, aunque, como juristas y politólogos ya desvelan, se encontraría muchas dificultades a nivel estatal para no ser declarada ilegal o, incluso, inconstitucional. Sea como fuere, en Catalunya hace tiempo que se trabaja en las opciones democráticas de las que se disponen para llegar a la consulta del 9 de noviembre, para la cual hay un 46,8% de los catalanes que son pesimistas y creen que no se va a realizar.

Minutos después de la votación en el Congreso, Artur Mas compareció  por televisión afirmando que “la Generalitat trabajará en buscar nuevas vías dentro del marco legal existente o en uno nuevo”. Dejó claro tanto a Madrid como a los ciudadanos catalanes que “mientras la demanda sea mayoritaria y pacífica”, el Govern hará todo lo posible por seguir adelante con el proyecto de consulta para el 9 de noviembre: “esto no es un punto final; es un punto y aparte”, concluyó Mas.

 

Prohibido votar

Con la votación de hoy, el Congreso dice no a ceder la competencia para celebrar referéndums. Es decir, que el Govern catalán no podrá celebrar el referéndum programado para el próximo 9 de noviembre por la vía que, en teoría, se presentaba como más directa y lógica. Pero ya desde un principio no parecía intención del gobierno español y el principal partido de la oposición (PSOE) permitir que los ciudadanos catalanes voten en una consulta sobre su futuro político.

Para los políticos catalanes esto no es el final de lo que se ha llamado procés, más bien el inicio de otro camino. “Hasta ahora las respuestas han sido ‘no, no y no’. Esta será una más. ¿Cuándo acabará el proceso? Cuando los ciudadanos lo decidan”, comentaba días antes de la votación Alfred Bosch, diputado por Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso. Lo hizo en un debate organizado por El País, en el que la diputada de Convergència i Unió (CiU), Montserrat Surroca, recordaba a los representantes de otras fuerzas parlamentarias que el Govern tiene “una hoja de ruta marcada” y que seguirán el proceso porque es “lo que nos pide el pueblo de Catalunya”.

El voto en contra de la propuesta es, para Durán i Lleida (CiU), “cerrar en falso un problema que es de Catalunya pero también de España”. Recordó que “si se puede defender todo, mientras no sea mediante el uso de la violencia, hemos de negociar”, a la vez que dejaba claro que en todo el proceso de la cuestión catalana nunca ha habido un atisbo de violencia. Durán i Lleida lamentó que Rajoy cierre la puerta al diálogo, del cual también Marta Rovira habló al decir que “en la mesa de negociación, Catalunya siempre ha estado a un lado con los brazos abiertos”, pero al otro lado de la mesa, según la diputada, “sólo hemos encontrado sentencias judiciales” pero no un interlocutor.

 

Mientras Rajoy y Alfonso Alonso se preguntaban por Artur Mas, Joan Turull (CiU) les recordaba que “esto no tiene un nombre y apellido; tiene cientos de miles de nombres y apellidos”

 

Tanto en ocasión de ese debate como tras la votación, las fuerzas políticas catalanas favorables a la consulta ya han dejado claro que “lo que toca es celebrar la consulta. Eso es innegociable”, como han afirmado desde CiU. Lo que queda claro es que no será con las facilidades del Estado español porque además de este revés político, las declaraciones de los principales líderes –Rajoy, Rubalcaba y Rosa Díez, entre otros- muestran a Catalunya que desde Madrid no están muy por la labor de dejar hablar a los ciudadanos catalanes. Incluso desde que empezó todo el proceso soberanista, hasta el presidente del gobierno ha dejado entrever que, para él, “el futuro de los catalanes ha de decidirlo todo el pueblo español”.

 

Infografía de las diferentes encuestas sobre la consulta catalana / Elaboración propia

Infografía de las diferentes encuestas sobre la consulta catalana / Elaboración propia

 

Pero resulta que los ciudadanos españoles también creen que es justo que los ciudadanos de Catalunya celebren un referéndum sobre la independencia. Según el último barómetro de El Periódico de Catalunya, casi el 47% de los españoles se declaraba a favor de permitir un referéndum el 9N, mientras que un 44% se mostraba en contra. Son porcentajes que contrastan con que más de un 70% de los representantes de los ciudadanos en el Congreso han dicho ‘no’ a Catalunya a celebrar este referéndum. En este sentido, Joan Coscubiela, de ICV, recordaba a Rubalcaba en el debate que “cuando pone al mismo nivel el derecho a decidir y la voluntad de independencia, ningunea a los federalistas, porque éstos en Catalunya también quieren votar”. Otra frase que dejó para los titulares fue que “ustedes se han pasado toda la sesión hablando en nombre de los catalanes. Déjenles votar y sabremos qué quieren exactamente”.

Otro dato: la última encuesta de El País preguntaba a los ciudadanos catalanes que responderían a las dos preguntas previstas para realizar en la consulta –que se pueden consultar en la infografía de este artículo-. El independentismo (es decir, responder que sí a ambas preguntas), estaba apoyado por un 55% de los encuestados, mientras que las opciones no independentistas eran elegidas por un 44%. Quizás es otro de los datos que manejan en las sedes madrileñas de los principales partidos para tomar el discurso tajante del ‘no’.

 

Lecciones desde el extranjero

Quizás de la misma manera que Rajoy y su equipo controlan las encuestas que dan como vencedora –por la mínima- la opción independentista, David Cameron, primer ministro británico y su equipo de gobierno, saben que en Escocia la opción separatista no es la mayoritaria. Quizás por ello o quizás porque la democracia británica entiende la participación directa de los ciudadanos en referéndum como una demostración de democracia, el Parlamento británico autorizó una consulta similar a la catalana en Escocia, promovida por el Parlamento escocés.

Se habla también mucho del Quebec, en Canadá, cuando se intenta comparar la cuestión catalana en el extranjero. Lo cierto es que el Quebec, una región del este canadiense en la que ya se han celebrado dos referéndums de independencia -1980 y 1995-. En ambas ocasiones el ganó el ‘no’ -59% y 51% respectivamente- y la región, a día de hoy, solo ha conseguido ciertos reconocimientos a nivel parlamentario. Algunos analistas han apuntado que una de las razones de la derrota del independentismo está en las inversiones económicas que el Estado canadiense incrementa en la región cuando se acerca la fecha de un referéndum o, simplemente, cuando las estadísticas muestran auge del independentismo.

La lección que se puede extraer del caso canadiense se puede ligar con el famoso pacto fiscal, que fue el acuerdo económico que el primer año de su legislatura Artur Mas demandó a Mariano Rajoy en La Moncloa. Rajoy lo rechazó y lo que consiguió fue un juego de declaraciones políticas que también estuvo acompañado por el apoyo social en Catalunya. De aquí derivaron las masivas manifestaciones en las diadas de 2012 y 2013 y las elecciones anticipadas en el Parlament catalán, que daban todavía más poder a los partidos favorables a la consulta, aunque lo polarizaba también, ya que PSC, PP y Ciutadans se quedan formando bloque en contra de las aspiraciones de Mas i Oriol Junqueras, este último líder de ERC.

 

 

Desde que en 2006 Pasqual Maragall como presidente de la Generalitat impulsara la reforma del Estatut y se encontrara con la actitud beligerante del PP español, “se cruzó una línea roja”, como define Joan Josep Nuet (de IU), “que abrió heridas históricas”. En esos momentos el sentimiento independentista no afectaba, ni mucho menos, al mismo porcentaje de catalanes que ahora, aunque sí se empezó a generar un sentimiento de ‘maltrato’ en la conciencia de muchos ciudadanos. Nada ayudaron los recursos ante el Tribunal Constitucional y, definitivamente, el punto de inflexión, fue la sentencia de este Tribunal, declarando inconstitucionales buena parte de los artículos que fueron puestos en duda.

 

La campaña agresiva del PP en contra del Estatut de 2006 y la sentencia del TC de 2010 fueron la semilla de lo que hoy ocurre en Catalunya

 

La manifestación del verano de 2010 en Barcelona, con la presencia de casi todos los representantes políticos del Parlament, daba cuenta de lo que se cocinaba en el sentimiento político de los ciudadanos. La actitud de ‘muro’ y los oídos sordos en Madrid, tanto por PP como por PSOE provocó que poco a poco ese sentimiento se contagiar a cada vez más y más catalanes hasta el punto que el 11 de septiembre de 2012, 1 millón y medio de personas se manifestase por las calles de Barcelona en pro de la independencia. ¿Y desde Madrid? Más indiferencia, incluso crítica y ataque. Con esta actitud, las encuestas cada vez daban más porcentaje de ciudadanos a favor de la independencia y la Vía Catalana (un año después) fue calificada como un éxito por todos los organizadores y participantes.

Esta es la historia del ‘no’, ‘no’ y ‘no’ desde Madrid y una ciudadanía catalana que abre los ojos y exige algo más que desprecio a sus representantes pero, sobre todo, a sus peticiones democráticas. Porque, a todo esto, todavía es momento que las manifestaciones independentistas dejen imágenes de polémica, vandalismo, etc. Como dice Alfred Bosch, la negativa del Congreso no es más que un capítulo más de la actitud de los partidos españoles que, a la postre y según las evidencias, no ha dado ningún buen resultado. Quizás votos para PP y PSOE fuera de Catalunya en un momento donde el bipartidismo está más débil que nunca.

Logo_finalarticulo

5 Respuestas

  1. artabro86 dice:

    Adri, el art’iculo te ha salido un poco tendencioso. Si el ayuntamiento de Montgat quisiese la independencia, y todos los habitantes de Montgat tambien, igualmente seria ilegal. Ni Montgat ni Catalunya son soberanos, solo el pueblo espannol es soberano y es el que tiene que decidir estos asuntos. El estatut quiso modificar la constitucion sin tocarla, algo reconocido por sus propios promotores, y esto tambien es un error impropio de un pais serio.

    Los catalanes no estan mejor callados ya que los representates del Parlamento que rechazo la propuesta de la generalitat tambien han sido elegidos por los catalanes. Es mas, el parlamento que rechazo la propuesta de la Generalitat ha sido votado por mas catalanes que la propia Generalitat. Benditas lecciones de democracia!

    • Creo que es un error centrarse en la legalidad vigente o en la representación indirecta de la población en un Parlamento cuando ahora tienes a la población directamente pidiendo algo. No se puede justificar el recorte al Estatut argumentando que el Congreso está elegido también por los ciudadanos catalanes o que el TC está elegido por representantes también de los catalanes, así como no se puede justificar el NO del pasado martes aduciendo que el Congreso que lo voto también incorpora representantes de ciudadanos catalanes.

      ¿El pueblo español es el soberano y ha de decidir sobre esas cuestiones? Bueno, yo creo que ha de decidir sobre la integridad española. Quizás sería correcto dejar que los catalanes se expresen en las urnas en un referéndum y, en caso de que este referéndum apoyara con una amplia mayoría la independencia, entonces instituciones catalanas y españolas tendrían por delante meses y meses de negociaciones (por que habría muchos aspectos que limar).

      Y lo de celebrar el referéndum no era tan complicado. “Es solo cuestión de voluntad política”, decía algún que otro ‘padre de la Constitución’. Es política pura una interpretación u otra de la Constitución. ¿Que prefieren escudarse en que el Congreso es donde reside la representación legislativa de los ciudadanos y así legalizar el NO al referéndum? Perfecto, lo pueden hacer. Es más, lo han hecho. Pero que no intenten enviar un mensaje a Catalunya positivo.

      En el artículo lo explico claramente: el 53% de los catalanes se muestra a favor de la independencia. Un resultado demasiado ajustado como para exclamar algo. Pero, señores, un 74% (algunas encuestas dan 80%) de los catalanes quieren un referéndum, quieren votar. ¿Y dicen que no? Pues vale, es legal y hasta puede que tenga algún rédito electoral. Pero creo que es un error político muy importante.

      Por cierto, si Montgat pidiera la secesión creo que habría que estudiar las vías que utiliza para pedirla. Pero, no se el resto de lectores pero yo, si Montgat mostrara una amplia mayoría de ciudadanos a favor de independizarse, creo que sería deber política ayudar a encauzar la situación. Es más, lo primero que pedirían los ciudadanos de Montgat sería celebrar un referendum y vuelvo a lo mismo: si el 79% de los regidores del Ayuntamiento votaran a favor de la celebración de dicho referéndum, para mí sería de locos no permitírselo.

      Por tanto, no creo que me haya quedado tendencioso. Quizás mi visión como catalán le ha dado un sentido más pro consulta. Pero es que no me puedo arrepentir de ello porque creo que reivindicar con titulares llamativos o con una infografia la realización de un referéndum no puede ser malo. Otra cosa es que me mostrara a favor o no de la independencia (cosa que no hago pero que parece que en Madrid confunden, lo de consulta con independencia, digo). Entonces sí. O si me dijeras que me inclino a favor de algún partido. Tampoco creo que eso pase en este artículo.

  2. Artabro86 dice:

    Adri, creo que es bueno empezar centrandonos en la legalidad vigente, sobretodo cuando emana de un Parlamento elegido libremente por la ciudadania en elecciones competitivas. Me gustaria saber por que no se puede justificar el recorte del Estatut si este no es acorde a derecho. Que es necesario para justificarlo entonces?

    Y si Montgat quiere la independencia, tambien les darias un referendum? Cual es el limite? Y si no Montgat, pero solo uno de sus barrios tiene un 90% de independentistas por Montgat, tambien tendrian su referendum? Quien es soberano aqui, el pueblo espanol o una Comunidad Autonoma/Provincia/Municipio/Barrio/Calle/Familia/Individuo?

    • Me centro en la legalidad vigente: ¿con la Constitución y demás reglamentos y leyes estatales se puede otorgar a Catalunya la facultad de realizar un referéndum el próximo 9 de noviembre? Sí, por el artículo 150.2 de la CE y si así lo aprueba el Congreso. Ocurrió que el Congreso no lo aprobó y es tan legítima su decisión como si no lo hubiera hecho. ¿Algo que objetar legislativamente o desde el Derecho? Para nada. ¿A nivel político? Creo que mucho que desear dejan las Cortes españolas, pero ojo, es totalmente legitimo y lo hace un Congreso elegido por el pueblo español (a todo esto, el 47% del pueblo español se muestra conforme de realizar dicha consulta en las encuestas, frente a los 297 de 350 diputados que votaron en contra en la Cámara que les representa).

      Sobre Montgat: imaginemos que hay un barrio llamado “Barrio1” que cree que ese barrio debería independizarse. Primer paso sería que las asociaciones del barrio convencieran, sea por petición formal o por presión electoral política a los regidores del ayuntamiento a votar en favor de la emancipación de ese Barrio1 como parte integrante de Montgat. Entonces pensarás “¡Pero eso no lo puede decidir el Ayuntamiento!”. Ya, pero es el que puede iniciar cualquier trámite así que debe empezar por ahí el proceso. A partir de aquí, se seguirían las vías necesarias y se llegaría hasta donde se pudiera (porque el Parlament vote en contra, o el Consell Comarcal, o el Congreso español….) o, quien sabe, quizás la aventura resulte positiva. Lo que quiero decir es que no se puede pensar que no desde el principio.

      Relacionado con este ejemplo utópico: ¿quién es soberano? Para empezar, pueden pedir soberanías o cesiones de competencias las entidades de Derecho público. Por tanto, como en el caso de Barrio1, si quieres hacer realidad una utopía, empieza pidiendo ser considerado titular de Derecho público. Es todo muy utópico pero, por favor, todo se puede hacer si uno quiere. Eso es lo que quiero expresar

  3. Artabro86 dice:

    Es que es hacer un referendum para ver si pueden decidir sobre algo en lo que, acorde a Derecho, no pueden decidir. Es el Estatut II. Antes de hacer el estatut tendria que haberse cambiado la constitucion, y desde luego, antes de votarlo. Ahora normal que haya confusion despues de votar algo que luego es ilegal. Esto seria repetir la experiencia, quiere usted X, un 80% de si, y luego te viene alguien a decir que sobre X, ademas de Cataluna tambien tienen que decidir el resto asi que no vale nada. Y a todo esto, participacion por debajo del 50% en el referendum del estatut, que algu ho havia de dir (i repetir). Tanto pollo para tan poca carne xD

    PS: Y de victimismos y tal, recordar tambien que todos los argumentos/agravios de Cataluna respecto al resto de Espana se pueden aplicar, letra por letra, a la relacion del Area metropolitana y el resto de Cataluna.

    un abrazo! y un regalo, no se si la conoceras… https://www.youtube.com/watch?v=sW6CKtApY4I

Deja un comentario